Opinión: «Más allá del dispositivo: Por qué la enseñanza temprana de programación es clave contra la desigualdad educativa»

Por Félix Videla Cavieres, Profesor de Biología y Ciencias

El sistema educativo chileno atraviesa un periodo crucial de transformación en el que la calidad, la equidad y la pertinencia de los aprendizajes deben responder a los desafíos sociotecnológicos del siglo XXI. La Ley General de Educación (Ley N.° 20.370) establece expresamente que la educación tiene como finalidad el desarrollo integral de las personas en sus distintas etapas de la vida y debe garantizar los requisitos necesarios para la participación activa en la sociedad y el mundo laboral. En este escenario, la adquisición de competencias digitales avanzadas no puede ser comprendida únicamente como el uso instrumental de dispositivos, sino como una nueva alfabetización fundamental articulada en torno al Pensamiento Computacional (PC).

El Pensamiento Computacional comprende un conjunto de procesos de pensamiento orientados a la formulación de problemas, el razonamiento algorítmico, la abstracción y la descomposición analítica. Incorporar este enfoque desde los primeros niveles de enseñanza (Educación Parvularia y Primer Ciclo de Educación Básica) resulta imprescindible para formar ciudadanas y ciudadanos críticos, creativos y capaces de desenvolverse en un entorno crecientemente automatizado e impulsado por datos.

La evidencia internacional demuestra que las capacidades asociadas a la resolución de problemas lógicos y al pensamiento estructurado no surgen de forma espontánea; requieren ser cultivadas explícitamente desde las etapas tempranas del desarrollo cognitivo. La implementación de entornos de programación por bloques (como Code.org o Scratch) y proyectos de robótica educativa en los primeros años escolares permite potenciar de manera significativa la competencia lógico-matemática y la secuenciación instruccional.

Desde la perspectiva de la gestión escolar y el diseño curricular chileno, postergar la enseñanza del PC hasta la Educación Media o la formación técnica y universitaria restringe las oportunidades de aprendizaje a una minoría, perpetuando brechas socioeconómicas y de género en el acceso al conocimiento tecnológico. Por el contrario, un abordaje temprano democratiza la alfabetización digital e incentiva el aprendizaje reflexivo desde la infancia.

Para el Ministerio de Educación (Mineduc) y los equipos directivos de las comunidades educativas, se plantea un importante dilema estratégico sobre cómo estructurar el mapa curricular nacional: decidir entre la creación de una asignatura propia y autónoma o la integración transversal del área.

La creación de una asignatura propia otorga un espacio lectivo explícito y protegido en el plan de estudios, lo que facilita la evaluación directa de aprendizajes, el diseño de estándares de rendimiento y la asignación clara de responsabilidades docentes. Sin embargo, esta opción presenta aspectos críticos, tales como la necesidad de una reforma estructural al plan de horas semanales (lo que incrementa el riesgo de saturación curricular) y la exigencia de contar con docentes especializados en informática para el nivel escolar, un recurso actualmente escaso en el sistema educativo nacional.

Por otro lado, la vinculación transversal e integrada en asignaturas existentes permite enriquecer los Objetivos de Aprendizaje (OA) en disciplinas nucleares como Matemática, Ciencias Naturales, Tecnología y Lenguaje, promoviendo el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y el desarrollo de habilidades analíticas de forma contextualizada. No obstante, existe el riesgo de dilución pedagógica si los docentes de asignatura carecen del tiempo o de la formación necesaria para integrar el pensamiento computacional de manera sistemática.

Considerando la realidad del sistema escolar chileno, la estrategia más idónea y sostenible consiste en un modelo híbrido y progresivo. En la Educación Parvularia y el Primer Ciclo Básico, se sugiere generar una vinculación transversal e interdisciplinaria con Matemática y Tecnología, priorizando metodologías desconectadas (unplugged) y programación por bloques para reforzar nociones espaciales y lógicas. Por su parte, en el Segundo Ciclo Básico y la Educación Media, se propone la formalización de espacios curriculares o módulos obligatorios dedicados a la Ciencia de la Computación, la algoritmia y la robótica, asegurando así la continuidad de la trayectoria formativa.

Ninguna reforma curricular puede consolidarse si no sitúa en el centro a la profesión docente. La falta de preparación pedagógica en herramientas computacionales constituye la principal barrera reportada internacionalmente. Por ello, el Mineduc y el CPEIP deben coordinar acciones con las universidades nacionales para:

  • Rediseñar los perfiles de egreso de las carreras de Pedagogía en Educación Parvularia y Educación Básica, incorporando asignaturas obligatorias sobre didáctica del Pensamiento Computacional y robótica educativa.
  • Implementar programas sostenidos de perfeccionamiento y desarrollo profesional continuo en servicio, dotando a las comunidades de recursos de libre acceso como Code.org y plataformas didácticas adaptadas.

La implementación de una política pública sobre Pensamiento Computacional genera beneficios directos para el desarrollo socioeconómico del país. Cabe considerar que Chile requiere transitar desde una economía primario-exportadora hacia una basada en el conocimiento, la creación de software y la innovación tecnológica local. Por tal motivo, formar talento digital desde la infancia sienta las bases para una fuerza laboral altamente calificada y adaptable a la automatización industrial. En este contexto, el sistema escolar debe ofrecer estas herramientas en las escuelas públicas para minimizar la brecha entre establecimientos particulares y municipales o dependientes de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), garantizando igualdad de oportunidades a lo largo del territorio nacional.

Según la evidencia internacional, la incorporación temprana del PC contribuye a derribar estereotipos de género antes de que se consoliden en la adolescencia, incentivando la participación de más niñas y jóvenes en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Países como el Reino Unido, Finlandia, Estados Unidos y Alemania ya han integrado formalmente el código y el pensamiento computacional en sus sistemas escolares obligatorios; Chile no debe restar competitividad a sus futuras generaciones frente a las exigencias globales.

En conclusión, nuestro sistema educativo debe incorporar el Pensamiento Computacional como una competencia transversal prioritaria en la Educación Básica y formalizar asignaturas específicas en el ciclo secundario. Asimismo, se debe fortalecer la Formación Docente mediante alianzas estratégicas entre el CPEIP, las facultades de Educación y organizaciones especializadas para la capacitación integral de los equipos pedagógicos. Finalmente, resulta indispensable asegurar el equipamiento, la conectividad y los recursos abiertos en los establecimientos educacionales de todo Chile, dando pleno cumplimiento a los fines de calidad y equidad promovidos por la ley.

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