Opinión: «El Tesoro Viviente: Reclamando el Valor de Envejecer»

Por Paula Rosso, Psicóloga clínica y Educacional y Consejera Regional.

Puede haber un tesoro en tu casa y no lo sabes. Tras los resultados del Censo 2024, la Región de Valparaíso se consolida como un espejo del futuro de Chile: con 1.896.053 personas censadas, registra una cifra contundente de 98,6 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 14 años. Esta realidad confirma un proceso de envejecimiento acelerado en un país que hoy alcanza los 18.480.432 habitantes, con una mediana de edad de 38,4 años, y que proyecta para el 2050 tener la mayor proporción de adultos mayores en Latinoamérica, superando el 30% de su población total. Sin embargo, en tiempos donde el individualismo gana terreno, pensar en los demás se vuelve un desafío urgente, especialmente cuando el rápido ritmo de vida que se nos ha impuesto —y que rara vez cuestionamos— nos impide detenernos a mirar a quienes ya no pueden seguir esa velocidad frenética.

Tenemos el gran desafío de ver que cada una de estas personas es un tesoro frente a nosotros. Contamos con el privilegio de estar junto a «Historia Viva»: seres que han habitado dos siglos y acumulado experiencias tras vivir transformaciones políticas, sociales y tecnológicas con una celeridad jamás vista. ¿Te imaginas la riqueza de preguntarles a ellos sobre estos procesos en lugar de a una aplicación?. No se trata de generar culpa, sino de reflexionar sobre las causas de nuestras relaciones deshumanizadas. A mi juicio, esto es resultado de una sociedad de consumo que ha puesto las cosas y el dinero por sobre las personas, convirtiendo a quienes trabajaron toda su vida en seres tratados como «inútiles» o «estorbos» solo porque ya no producen capital.

Esta deshumanización tiene un anclaje doloroso en la realidad económica. Las pensiones pagadas por las AFP suelen ser miserables e insuficientes para cubrir necesidades básicas en un tercio de los casos, provocando un cambio brusco en el estándar de vida y un daño severo a la salud mental y física. Actualmente, el 37,9% de la población mayor depende del Pilar Solidario estatal para subsistir. Además, persiste una barrera invisible: tres de cada cuatro adultos mayores no tienen educación media completa, un determinante social que limita su acceso a información y derechos en un mundo cada vez más digitalizado. Lejos de la pasividad, muchos se mantienen activos por necesidad, con una tasa de empleo del 62,2% entre los 60 y 64 años, pero este porcentaje cae drásticamente con la edad, dejándolos a merced de un sistema que los invisibiliza.

En el ámbito sanitario, aunque el 87% se atiende en el sistema público y cuenta con las Garantías Explícitas en Salud (GES) para patologías de alta prevalencia, el sistema falla en lo más humano: la falta de especialistas. Chile tiene solo un geriatra por cada 60.000 personas mayores, una brecha inaceptable frente a la recomendación internacional de uno por cada 5.000. Esta carencia es crítica ante la multimorbilidad y un índice de dependencia del 38,3%, realidades que hoy descansan mayoritariamente sobre los hombros de las mujeres, quienes representan el 95% de los cuidadores informales, asumiendo cargas físicas y psicológicas que permanecen invisibles para la seguridad social.

Este abandono alimenta la soledad y la depresión, que afecta al 15% de los mayores a nivel mundial. Existe una asociación estadística probada entre el riesgo de depresión y el deterioro de la calidad de vida, realidad que golpea con fuerza a las mujeres, cuya prevalencia de fragilidad alcanza el 20%, frente al 6,1% en hombres. Ante este panorama, es fundamental recuperar la posibilidad de mirar a los ojos, conversar y aprender de quienes tienen la gracia de sentir y saber más que cualquier aparato tecnológico. Valorar a las personas mayores no es un gesto de caridad; es un acto de justicia, humanidad y reconocimiento. Asumamos el desafío de descubrir el tesoro que habita en nuestros hogares, invirtiendo en salud especializada y protección social digna, antes de que el tiempo nos quite la oportunidad de honrar su inmenso legado presente.

Deja una respuesta