Anuncian cierre de Escuela San Ignacio de Loyola de Valparaíso: docentes rechazan medida

El tradicional recinto jesuita de Avenida Pedro Montt cesará sus actividades para dar paso al Colegio Sagrado Corazón a partir de 2027. Mientras el Obispado y la Compañía de Jesús defienden el traspaso institucional, profesores y trabajadores protestaron en las afueras del recinto acusando riesgo en la continuidad de los estudiantes y desprotección laboral.

Una profunda reestructuración institucional mantiene en estado de alerta a la comunidad educativa del plan de la comuna. Mediante un comunicado conjunto, el Obispado de Valparaíso y la Compañía de Jesús informaron que, a partir del año escolar 2027, el Colegio Sagrado Corazón de Jesús trasladará la totalidad de sus actividades a las dependencias de la Escuela San Ignacio de Loyola, ubicada en la intersección de Avenida Pedro Montt con calle Eusebio Lillo.

La determinación implica que la tradicional Escuela San Ignacio concluirá definitivamente sus funciones al término del año académico 2026, traspasando el control del inmueble al Obispado a través de la Fundación Oficio Diocesano de Educación Católica (Fodec). Sin embargo, el anuncio detonó una inmediata respuesta de los trabajadores, quienes se movilizaron este viernes en las afueras del establecimiento para manifestar su total rechazo al cierre de un proyecto educativo con más de 150 años de historia en el puerto.

Los argumentos de las instituciones

Según explicaron las entidades eclesiásticas, la medida responde a un diseño de contingencia que arrastra dos factores determinantes. El primero se origina tras la salida de la Compañía de Jesús de la diócesis de Valparaíso en 2020, lo que impulsó a los jesuitas a buscar un sostenedor católico territorial que diera continuidad pastoral a la escuela. El segundo responde a las necesidades urgentes de crecimiento del Colegio Sagrado Corazón, el cual requería una infraestructura de mayores dimensiones en el plan de la ciudad para proyectar su desarrollo pedagógico.

Frente a la incertidumbre, las autoridades del Obispado enviaron un mensaje de tranquilidad a las familias, asegurando que el proceso «ha sido diseñado para favorecer la continuidad escolar de quienes actualmente forman parte de ambos establecimientos», proyectando un trabajo coordinado de transición durante el segundo semestre de este 2026.

Protestas y resistencia sindical

A pesar de las garantías ofrecidas por el sostenedor, los funcionarios de la Escuela San Ignacio de Loyola hicieron pública su disconformidad con la medida. Durante la jornada de hoy, el cuerpo docente y los asistentes de la educación se manifestaron públicamente en el frontis del edificio de Avenida Pedro Montt, acusando que la absorción y cierre del establecimiento deja en la total incertidumbre la continuidad real de los alumnos vulnerables del sector.

Asimismo, los gremios movilizados denunciaron que el fin de la histórica escuela atenta directamente contra la estabilidad laboral de decenas de profesionales, técnicos y auxiliares que prestan servicios en el recinto centenario. Los representantes de los profesores criticaron que no se considerara la identidad ni el arraigo barrial del colegio antes de decretar el cese de sus funciones, abriendo un flanco de conflicto gremial que tensionará la agenda escolar porteña de cara al segundo semestre.

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