Por Marcela Nieto, Enfermera HCVB, Colenf Regional Valparaíso-Aconcagua- San Antonio.
La Salud Mental en Chile, representa uno de los mayores desafíos en Salud Pública, impulsado por la transición epidemiológica y etaria que muestra un incremento sostenido en la prevalencia de trastornos mentales en donde por una parte es el resultado del ajetreado ritmo de vida, además del envejecimiento acreciente de la población.
Según, la encuesta nacional de salud en estudios transversales un 20-25% de la población chilena, ha presentado algún trastorno de salud mental en el último año, dentro de los más comunes están los trastornos de ansiedad y depresión, liderando las estadísticas.
Otra de las patologías que ha impactado fuertemente son los “Riegos de Suicidios” que si bien, han mostrado periodos de estabilización, siguen siendo una preocupación crítica especialmente en adolescentes y adultos mayores.
La brecha de atención y el estigma social aún son barreras para el acceso oportuno, lo cual, sumado a un menor presupuesto en inversión en salud, el cual está muy por debajo de las recomendaciones internacionales en donde la OMS recomienda un presupuesto para salud mental del 6%, sin embargo, actualmente solo se destina 2,4% sumado a la última instrucción del ministerio de hacienda sobre descontinuar programas de salud mental, tales como: Plan nacional de demencia, programa de alcohol y drogas, programa de prevención del suicidio, programa salud mental APS y centro apoyo comunitarios para personas con demencia, francamente, no existe esperanza en que la situación de salud mental en Chile mejore los próximos años.
Salud Mental Valparaíso
Según los períodos del año en los cuales incrementa la demanda de atención de urgencias en salud mental, entre primavera y verano en donde se observan mayor cantidad de descompensaciones y brotes con consultas en la Unidad Emergencia Adultos del Hospital Carlos Van Buren de hasta un 50%, lo cual el 2024-2025 conllevó a crear una estrategia interna en el mismo hospital de Valparaíso sin apoyo ministerial, creando así la sala USHMA (Unidad de Salud Mental Adultos) con la finalidad de descongestionar la Unidad de Emergencias Adultos y poder otorgar una atención especializada de salud mental, la cual consta de 10 camas para pacientes mayores de 15 años, cuyos equipos fueron gestionados desde los mismos funcionarios de la unidad emergencia y sin presupuesto exclusivo para las camas e infraestructura correspondiente. Dicha estrategia se tuvo que implementar para sostener el cierre de camas y salas del Hospital Salvador de Valparaíso por déficit de Psiquiatras, lo cual se atribuye principalmente a una oferta laboral poco atractiva.
Sumado a lo anterior, el año 2024 en Minsal otorgó el financiamiento para creación y funcionamiento de USHMIA (Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil) para infantes de 2 a 15 años que en su mayoría son derivados con “Internación Judicial” por vulneración de derechos, alto riesgo de suicidio y fuga.
Cabe destacar que aunque se han hecho esfuerzos institucionales y nacionales existe una gran brecha, tanto como de infraestructura y equipos de salud mental para poder otorgar una atención integral y de calidad partiendo desde un enfoque preventivo desde la APS, situación que actualmente se está abordando a través de una mesa de salud mental desde el SSVSA, no obstante, seguimos estando al debe no solo como región, sino también como país.

