Rodelillo y la crisis de seguridad en Valparaíso: ¿quién es responsable de garantizar la seguridad pública?

Las cifras de este año muestran nuevamente una tendencia al alza en los homicidios en la Región de Valparaíso. Entre enero y abril de 2026, Carabineros reportó un incremento de 65% en homicidios y femicidios respecto del mismo período del año anterior, siendo Valparaíso una de las comunas más afectadas.

La balacera ocurrida en el sector Santa Teresa de Rodelillo durante la noche del 3 de junio, y que ha dejado hasta al momento a dos jóvenes de 19 y 20 años fallecidas y múltiples heridos graves, volvió a instalar una pregunta que se repite cada vez que un hecho tan violento como este golpea a la región: ¿quién es responsable de garantizar la seguridad pública?

El ataque, realizado desde un vehículo en movimiento y con una alta cantidad de disparos en plena vía pública, constituye una expresión extrema de una tendencia que preocupa cada vez más a las autoridades y a la ciudadanía: el aumento sostenido de los homicidios en la Región de Valparaíso. El Ministerio Público descartó un enfrentamiento y confirmó que se trató de un ataque directo.

Según cifras informadas por la propia Delegación Presidencial Regional, al 31 de mayo de este año, se habían registrado 46 homicidios en la región, frente a 34 en igual período del año anterior, lo que representa un incremento de 35%. La mayoría de estos crímenes ocurrieron en espacios públicos, precisamente donde el Estado tiene la obligación de garantizar condiciones mínimas de seguridad.

Valparaíso: la comuna donde más crecen los homicidios

La situación es particularmente alarmante en la comuna de Valparaíso. Datos reportados por el Sistema Táctico de Operación Policial de Carabineros (STOP) indican que durante 2026 la comuna puerto registra el mayor aumento proporcional de homicidios de toda la región. En el mismo período del año anterior se contabilizaba un caso, este año la cifra llegó a nueve, lo que equivale a un aumento de 800%.

La violencia en Rodelillo se inserta precisamente en ese contexto. No se trata únicamente de una disputa puntual entre grupos rivales o de un episodio delictivo excepcional. La magnitud del ataque, ejecutado con armamento de fuego y en plena vía pública, refleja una capacidad operativa criminal que supera la delincuencia común y que exige respuestas estatales coordinadas de inteligencia policial, persecución penal y control territorial.

La seguridad pública es responsabilidad del Estado central

Frente a cada nuevo hecho de violencia suele surgir un debate político sobre las responsabilidades. Sin embargo, desde el punto de vista institucional, la seguridad pública en Chile es una competencia fundamentalmente del Gobierno central.

Los municipios pueden colaborar mediante cámaras, patrullajes preventivos, recuperación de espacios públicos o programas comunitarios. No obstante, carecen de facultades para investigar delitos, dirigir operaciones policiales, controlar fronteras, perseguir bandas criminales o coordinar inteligencia contra el crimen organizado.

Es el Gobierno, a través del Ministerio de Seguridad, la Delegación Presidencial, Carabineros, la Policía de Investigaciones y la coordinación con el Ministerio Público, quien concentra las herramientas legales y operativas para enfrentar este fenómeno.
Por ello, a los municipios no se les puede imputar la responsabilidad principal por el aumento en los homicidios. Eso sería desconocer el funcionamiento constitucional y legal en materia de competencias en seguridad.

Un fenómeno que viene creciendo hace años
La preocupación no surge únicamente por las cifras de 2026. Diversos informes muestran que la Región de Valparaíso ha experimentado un incremento significativo de homicidios durante los últimos años.

Datos regionales indican que las víctimas de homicidio pasaron de 79 en 2018 a 134 en 2024, un aumento cercano al 70%. La región se ha mantenido entre las que concentran más homicidios del país y con tasas superiores al promedio nacional en los últimos años.

Aunque algunos informes registraron reducciones parciales durante 2025, las cifras de este año muestran nuevamente una tendencia al alza. Entre enero y abril de 2026, Carabineros reportó un incremento de 65% en homicidios y femicidios respecto del mismo período del año anterior, siendo Valparaíso una de las comunas más afectadas.

Rodelillo nos deja una herida abierta

La muerte de dos jóvenes y los heridos que dejó la balacera de Rodelillo constituyen una tragedia humana, pero también un síntoma de un problema más profundo: la incapacidad del Estado para impedir que organizaciones o grupos armados ejerzan violencia en espacios públicos. Con lo ocurrido la discusión deja de ser exclusivamente policial. Pasa a ser una cuestión de capacidad estatal para controlar el territorio, anticipar amenazas y proteger a la población.

El desafío pendiente

Los datos muestran que la Región de Valparaíso enfrenta un deterioro significativo en materia de homicidios durante 2026. La comuna de Valparaíso concentra las principales alzas y lamentables hechos como el de Rodelillo evidencian que la violencia extrema ya no es un fenómeno excepcional.

En este escenario, la principal responsabilidad política y operativa recae sobre el Gobierno central, que dispone de las instituciones, recursos y atribuciones para enfrentar el fenómeno. Los municipios pueden colaborar y complementar estrategias preventivas, pero no poseen las facultades necesarias para revertir por sí solos una crisis de homicidios que hoy afecta a toda la región.

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