Opinión: «Hospital Van Buren: Sobreviviendo en Economía de Guerra»

Por Marcela Nieto, Enfermera HCVB, Colenf Regional Valparaíso-Aconcagua- San Antonio.

En el sector público, tanto como en el privado de salud es de suma importancia manejar el recinto como una empresa con su respectivo giro que es “Salud”. La diferencia sustancial es que en el sector privado la producción genera ingresos y/o utilidades, las cuales se denominan “Superávit” o en el caso de pérdidas “Déficit”.

«El sector público de igual forma genera un grado de producción pero no ingresos como tal, debido a que por ser una entidad pública, se define en esencia como “Sin fines de lucro”. Sin embargo, dentro de los establecimientos hospitalarios y dentro de la misma red pública de salud, existen dispositivos que generan un incremento de la producción para que se asignen recursos, tales como programas de salud que funcionan en base a cumplimiento de metas sanitarias, además del GES. Esto ocurre dentro de un hospital de alta complejidad, tipo 1, autogestionado con autonomía financiera y administrativa para gestionar sus recursos, presupuesto, procesos internos y decisiones, como es el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso.

Además, existen las listas de espera quirúrgicas GES y no GES, dentro de las cuales actualmente se trabaja con la “Estrategia RELE”. Esta incluye recursos extraordinarios para la resolución de las listas de espera, ejecutándose en el uso de la infraestructura de pabellones en horario extendido y contratación de personal extra con enfoque de alta demanda. Tomando en cuenta que el 2025 se asignaron 73 mil millones a nivel nacional con prioridad en los pacientes que vienen con más de un año de espera, se logró recuperar la productividad con un enfoque quirúrgico. Esto se tradujo en una disminución del 38% en la lista de espera quirúrgica en comparación con el año 2024.

Esta es un gestión y esfuerzo realizado por parte de nuestros directivos y todo el personal de salud de nuestro establecimiento con máxima eficiencia presupuestaria. No debemos olvidar que arrastrábamos una deuda histórica desde el 2021 de 22 mil millones, lo cual provocó un bloqueo total de compras por parte de nuestros principales proveedores, enfrentándonos ciertamente a una “Economía de Guerra”.»

Actualmente el presupuesto de apertura fueron 46 mil millones 2026, dentro de los cuales se pagaron 7 mil millones de deuda de 14 mil millones en total, lo cual nos genera que dicho presupuesto nos permitirá llegar hasta mitad de año 2026, por lo que es estrictamente necesario recuperar la productividad, sin embargo, no solo depende de nosotros, ya que a nivel geopolítico existe actualmente una desaceleración de crecimiento económico a nivel mundial en donde Chile es uno de los países más afectados por tener una economía abierta por sus TLC con EEUU y China en donde ambos mantienen una guerra comercial.

Si nos vamos al grueso de asunto, lo que requeriríamos en presupuesto para mantener los pabellones produciendo y las metas GES en total, serían unos 71 mil millones, dentro de lo cual, actualmente estamos al debe.

La disminución de un 3% del presupuesto en salud de manera permanente y la circular N°12, sin duda generará una mayor precarización y tensión dentro de la salud pública que en algún momento repercutirá en la atención de nuestros usuarios, sin embargo, existe la convicción de que como funcionarios públicos de salud somos y seguiremos siendo siempre “El gran soporte estructural de la Salud Publica en Chile”

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