Se cae el acuerdo: El PPD se baja de la megarreforma tras sorpresivo recorte de impuestos a grandes empresas

El pacto político naufragó en menos de 48 horas. La bancada de senadores acusó que el Ejecutivo alteró sustancialmente las bases de la negociación al ingresar una indicación de última hora que reduce el gravamen corporativo del 27% al 22%, una medida que el partido desconocía.

Una severa e inesperada crisis política fulminó el último puente de entendimiento entre el Ejecutivo y un sector de la oposición en el Senado. A menos de 48 horas de haberse sellado un estratégico compromiso, la bancada de senadores del Partido por la Democracia (PPD) confirmó este viernes su salida definitiva del acuerdo alcanzado con el Gobierno respecto a las normas de invariabilidad tributaria contempladas en la «megarreforma». La drástica determinación se gatilló luego de que el Ministerio de Hacienda presentara una nueva y sorpresiva indicación al corazón del proyecto de ley, rebajando el impuesto corporativo a las grandes empresas desde un 27% a un 22%.

Cabe recordar que la propuesta original impulsada por la administración del presidente José Antonio Kast ya reducía dicho gravamen a un 23%, disposición que había encendido las alarmas en el bloque opositor bajo el argumento de que el articulado beneficiaba de forma desproporcionada al gran empresariado. El pacto original entre Hacienda y los senadores PPD se había materializado la noche del pasado miércoles, estipulando una reducción en el plazo de la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años, a cambio de que la colectividad desistiera de acudir al Tribunal Constitucional (TC) para impugnar la legalidad del artículo.

La indicación que dinamitó el acuerdo

El diseño original de la negociación establecía que las corporaciones que se acogieran al beneficio de la invariabilidad pagarían un impuesto base del 23%, adicionando una sobretasa del 1,5% como compensación (alcanzando un 24,5% final). Sin embargo, la nueva indicación del Ejecutivo —que no fue informada al PPD— modificó el piso base al 22%, lo que en la práctica significa que las grandes empresas terminarían tributando apenas un 23,5%.
El senador por la colectividad, Pedro Araya, explicitó el malestar de la mesa técnica y fustigó la falta de transparencia del oficialismo: «Nunca tuvimos conocimiento de que el gobierno buscaba bajar la tasa del impuesto corporativo a 22%. El acuerdo se construyó sobre la base de que sería un 23%, al cual tendría que adicionarse un 1,5%. Bajar esta cifra a 22% sin duda altera sustancialmente las bases del acuerdo. Estamos repensando qué vamos a hacer porque claramente se introdujo un factor que no estuvo en la mesa de negociación».

Grave descuadre interno y un duro revés para Hacienda

El inesperado vuelco legislativo representa un duro revés político para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien el miércoles por la noche había celebrado el avenimiento firmado inicialmente por los senadores PPD Ricardo Celis y Loreto Carvajal. La fragilidad del diseño quedó de manifiesto la mañana del jueves, cuando comenzaron las recriminaciones internas y el desorden institucional dentro del partido de oposición.

El propio presidente del PPD, Raúl Soto, se apuró en desmarcarse públicamente del pacto, asegurando de forma tajante que las tratativas eran de autoría exclusiva de «los senadores» involucrados y no representaban la postura oficial de la bancada ni de la directiva nacional. A este descuelgue se sumó la senadora Ximena Órdenes, quien aclaró formalmente que el trato no contaba con su visado técnico. Tras confirmarse el quiebre definitivo por la sorpresiva rebaja impositiva al empresariado, la bancada del PPD ratificó que reordenará sus filas y se plegará orgánicamente al resto de los partidos de la oposición para acudir en bloque ante el Tribunal Constitucional con el fin de impugnar los capítulos tributarios y medioambientales de la cuestionada megarreforma.

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