La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Valparaíso otorgó la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, permitiendo que las obras en Reñaca Norte, paralizadas desde 2019, puedan retomarse tras una reformulación drástica del diseño original.
Tras un prolongado litigio que se extendió por casi siete años, el proyecto inmobiliario Alto Santorini obtuvo este martes un respaldo decisivo para su reactivación. La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Valparaíso aprobó por unanimidad el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), otorgando la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) necesaria para retomar las faenas que permanecían detenidas desde finales de 2019 por orden de la Corte Suprema.
El pronunciamiento favorable fue adoptado por la instancia integrada por diversas seremías y organismos técnicos —incluyendo Conaf y Sernageomín—, y presidida por el delegado presidencial, Manuel Millones. Esta resolución es clave para destrabar el conflicto judicial que se inició en diciembre de 2019, cuando el máximo tribunal del país acogió un recurso presentado por la Fundación Yarur, a través de Duna Viva, en contra de la inmobiliaria Vimac, ordenando que el proyecto fuera sometido obligatoriamente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
De dos torres a un diseño reducido
El proyecto, emplazado estratégicamente en el sector de Reñaca Norte y colindante al Santuario de la Naturaleza Campo Dunar de la Punta de Concón, debió someterse a un riguroso proceso de rediseño para obtener el visto bueno de las autoridades ambientales.
La versión original, que fue el centro de la impugnación judicial, contemplaba un complejo de dos edificios: una torre habitacional de 28 pisos y otra estructura comercial de 10 niveles. Tras el proceso de reformulación, la nueva versión aprobada por la Coeva considera únicamente una torre habitacional de 15 pisos y 177 departamentos, ajuste que fue determinante para asegurar la viabilidad técnica y ambiental del proyecto ante los organismos evaluadores.

