Arde el paddock: Toque en pista de Russell y Antonelli que desató la furia italiana y friccionó a Mercedes

El piloto británico ratificó su idilio con Montreal al llevarse la victoria el sábado, pero el foco se trasladó a los despachos de Brackley. Un toque en la pista y los duros reclamos de la joven promesa italiana encendieron las alarmas de Toto Wolff ante el fantasma de una nueva batalla interna.

El Circuit Gilles Villeneuve volvió a consolidarse como el trazado talismán de George Russell, aunque esta vez la gloria no estuvo exenta de una alta dosis de dramatismo y tensión política. El piloto británico de Mercedes se adjudicó una electrizante carrera Sprint en el Gran Premio de Canadá 2026, relanzando el espectáculo en una Fórmula 1 que venía adormecida. Sin embargo, el triunfo de las flechas de plata quedó completamente eclipsado por los primeros atisbos de una «guerra civil» en la pista y las radios, protagonizada por el líder del campeonato, Andrea Kimi Antonelli.

El imponente monoplaza W17 de la escudería alemana demostró que mantiene un dominio técnico incuestionable esta temporada, pero la paridad de sus pilotos trasladó la lucha rueda a rueda al coliseo de Montreal. Un áspero duelo en los primeros metros de competencia dejó fracturada la interna del equipo germano.

Chispas en la pista y fuego amigo por la radio

La mecha se encendió en la curva 1, donde Antonelli y Russell protagonizaron un leve pero crítico toque de neumáticos. El italiano, quien ha desarrollado un fuerte carácter competitivo y una abierta resistencia a la derrota, sacó a relucir su sangre latina a través de la radio de Mercedes, inundando la frecuencia del muro de boxes con furiosos reclamos tras perder estabilidad y salirse de pista posteriormente en el segundo sector.

Pese a que el joven Kimi logró rescatar el tercer lugar de la minicarrera, sus formas y la agresividad del reclamo no cayeron nada bien en la cúpula de la escudería. Para el Team Principal, Toto Wolff, el incidente reactiva las peores pesadillas de su gestión, reviviendo los fantasmas de la destructiva batalla interna que sufrió una década atrás entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg. Con el campeonato mundial bajo control, el mandato en el muro de Brackley es claro: el fuego amigo está estrictamente prohibido, al menos hasta que escuderías como McLaren terminen de despertar.

El contraste de la parrilla: De la recuperación de Pérez al calvario de Aston Martin

El sismo político en Mercedes desvió la atención de otros puntos destacados de la jornada del sábado en Canadá. Lando Norris firmó una sólida actuación al meter su McLaren en el segundo puesto, presionando a Russell hasta la bandera a cuadros, mientras que Charles Leclerc y Lewis Hamilton rescataron valiosos puntos para Ferrari en la quinta y sexta posición, respectivamente.

La otra cara de la moneda la vivió el automovilismo hispanohablante. Mientras Carlos Sainz batalló para meter a su Williams en la décima plaza y Sergio «Checo» Pérez firmó una notable carrera de recuperación a bordo de su Cadillac tras largar desde el fondo, el equipo Aston Martin sufrió un verdadero calvario estratégico. Las innumerables paradas en boxes destruyeron el ritmo del AMR26, que tras sorprender a una vuelta el viernes, volvió a la cruda realidad el sábado, sentenciando el abandono definitivo de Fernando Alonso.

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