Alerta en educación: Recortes de presupuesto para 2027 ponen en riesgo la alimentación y reinserción escolar

La reciente «Circular 16» de Hacienda plantea ajustes que impactarían directamente a la Junaeb, programas de fomento lector y reinserción educativa. Expertos advierten que debilitar la alimentación escolar no solo afecta la nutrición, sino que dispara la deserción y golpea el empleo de 35 mil manipuladoras de alimentos.

Una profunda incertidumbre se ha instalado en las comunidades educativas del país tras conocerse la “Circular 16, Presupuesto Marco comunicado 2027” del Ministerio de Hacienda. El documento plantea una serie de recortes y la posible discontinuidad de programas públicos estratégicos, siendo el Programa de Alimentación Escolar (PAE) el que genera mayor preocupación por su rol estructural en la contención social.

Un golpe al corazón del sistema educativo

Aunque el Ejecutivo no ha confirmado la eliminación total del programa, actores sociales y expertos advierten que los ajustes se traducirían en una inevitable reducción de cobertura y calidad. En Chile, la alimentación entregada por la Junaeb es, para miles de estudiantes en sectores vulnerables, la principal fuente de nutrición diaria.

El impacto de un recorte de esta magnitud sería multidimensional:

  • Desarrollo Cognitivo: Riesgo de aumento en los niveles de malnutrición, afectando el aprendizaje.
  • Deserción Escolar: La alimentación es un factor clave para la permanencia de los estudiantes en el sistema, especialmente bajo el modelo de Jornada Escolar Completa (JEC). Sin almuerzo, la JEC se vuelve «insostenible», aseguran desde las comunidades.
  • Debilitamiento del Vínculo: «La escuela no solo educa; también contiene», señalan dirigentes, advirtiendo que retirar este apoyo empuja a los jóvenes fuera de las aulas.

Impacto en el empleo femenino y economías locales

La crisis presupuestaria no se agota en el comedor escolar. El PAE sustenta una cadena económica vital: se estima que cerca de 35 mil manipuladoras de alimentos —en su gran mayoría mujeres y jefas de hogar— dependen directamente de este programa. Un recorte significaría una pérdida masiva de empleos en un sector laboral ya precarizado.

Además, la Junaeb actúa como un motor para las economías locales, al comprar insumos a pequeños agricultores y comerciantes territoriales. La contracción del programa rompería estos circuitos productivos, afectando el sustento de productores en regiones como la nuestra.

El debate: ¿Ajuste fiscal o profundización de la pobreza?

Desde el mundo político, las críticas han sido tajantes. Sectores sociales enfatizan que reducir la alimentación escolar en un contexto de alza en el costo de la vida es «profundizar la desigualdad».

Mientras Hacienda busca equilibrar las arcas fiscales para 2027, la pregunta que queda en el aire es si es éticamente viable avanzar en ahorros a costa de derechos básicos garantizados por más de tres décadas. Hasta el cierre de esta nota, no hay claridad sobre el alcance definitivo de estos recortes, pero la movilización de los gremios de manipuladoras y comunidades educativas ya comenzó.

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