Por Jaime Cano Carrasco, Profesor de Historia, Licenciado en Historia y Educación.
En lo personal he sentido mucho la muerte de Luis Brandoni. Comencé a valorar y disfrutar el cine argentino con los clásicos más populares como Darin y Francella. Luego conocí en sus obras a Oscar Martínez y Luis Brandoni.
Ha sido muy comentado en redes sociales la partida de este actor argentino, y citando un comentario en Instagram: “Alguien que habitó la Argentina desde su arte, con bronca, con humor, con sabiduría, con esa verdad de barrio que no se puede fabricar”.
Una de sus ultimas actuaciones fue en la serie Nada disponible en una plataforma de streaming. La historia de un bohemio critico gastronómico que se propone hacer su ultima obra maestra. Una de las peculiaridades de esta serie es que por primera vez Robert De Niro actúa en una producción de varios capítulos y en Argentina, donde cultivaba una gran amistad con Brandoni.
Brandoni fue más que un actor, destacando su paso por la política como diputado y su constante crítica social a la coyuntura argentina a través de la representación de emociones. La forma de abordar sus personajes con humor, con sentido critico y la experiencia de vida que se adquiere al ser una persona mayor; expuso al mundo a través del cine y de la televisión como era la vida diaria de los argentinos.
El actor habló desde sus personajes de temas como el racismo, la movilidad social, la corrupción en la política, la pobreza, el hambre y tantas otras problemáticas como se abordan desde lo cotidiano.
Bien sabemos en la historia reciente que Argentina es un caso complejo, cruzado por caídas al abismo y momentos de alegría mezclados por el futbol, la política, la amistad y la cultura. Del mismo modo, Brandoni mostraba en sus personajes este entramado social complicado y a la vez con una simpleza y pedagogía que dejaba pensando al espectador.
Hoy día, que en Chile está tan cuestionado desde el gobierno el rol del Estado en la cultura y las artes, es meritorio destacar que el auge de la industria fílmica argentina y su valía frente al mundo, en gran parte se debe al aporte estatal. Más allá de hacer películas que generen ganancias, el apoyo del estado a las artes debe ser una política de estado, como forma de cambiar la sociedad y permitir su libre expresión.
El valor y el derecho a crear no pueden ser mutilados, o arrojados a la publicidad que cada vez se hace más presente en el financiamiento de piezas cinematográficas.
En lo personal me duele la muerte de Brandoni, porque siento que tenemos tanto que aprender de la idiosincrasia argentina no como rivalidad de quien es mejor o peor, sino que me hace cuestionar como en lo humano y como chilenos nos paramos frente a la vida a confrontar al que piensa diferente e incluso al que nos hace daño. Argentina ha superado las crisis más horribles en el sentido económico y humano con el humor y con las palabras del dialogo una y otra vez.
Brandoni me representa en lo humano, en lo artístico y en lo social.

