ENTREVISTA: Valpo Surf Project: 16 años transformando vidas a través del mar, la educación y el deporte en los cerros de Valparaíso

Entrevista a Valpo Surf Project

Por Cristian Allendes, periodista.

“Elegimos el surf como herramienta de trabajo porque exige cosas que ninguna sala de clases puede replicar: estar en la naturaleza, enfrentar el miedo, confiar en el compañero y aceptar que te vas a caer muchas veces antes de lograr pararse en la tabla”

Valpo Surf Project es una iniciativa vinculada al surf en Valparaíso que busca acercar este deporte a la comunidad, promoviendo valores como la inclusión, el desarrollo personal, la vida activa y el respeto por el océano. A través de la práctica del surf y distintas actividades relacionadas con el mar, el proyecto busca generar experiencias positivas y fortalecer el vínculo de las personas con el entorno costero de la región de Valparaíso.

En esta entrevista conoceremos más sobre el origen de Valpo Surf Project, sus objetivos, el impacto que genera en la comunidad y su relación con el surf y el cuidado del medioambiente.
Entrevista

Para comenzar, ¿qué es Valpo Surf Project y cómo nació esta iniciativa?

Valpo Surf Project (VSP) es una ONG con una trayectoria de 16 años en Valparaíso, nuestra misión es empoderar a la niñez y juventud en situación de vulnerabilidad a través de una mentoría que combina el surf, la educación y el desarrollo profesional, fortaleciendo habilidades esenciales para la vida y desarrollando herramientas para romper los ciclos de pobreza.

VSP nació desde la motivación de  4 surfistas, 3 estadounidenses y un chileno, y de un viaje de surf por la costa de Sudamérica en 2009. Después de titularse de la universidad en EE.UU., Wiley Todd, Jon Steuber y Henry Myer decidieron recorrer la costa de Sudamérica surfeando, empezando en el norte del continente en dirección al sur. Wiley había realizado un  intercambio en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso el año anterior y ya tenía una buena comunidad allí. Cuando llegaron a Valparaíso, al pasar más tiempo con su amigo y surfista Andrés Ponce, se dieron cuenta con mayor profundidad de las problemáticas que afectan a las personas que habitan esta ciudad. Muchas familias luchan con la pobreza y la falta de oportunidades, por el acceso a una educación de calidad, además de la precariedad de las viviendas y la falta de espacios seguros para niños y niñas. Notaron además que existía una gran desconexión con el mar, a pesar de ser visible desde casi cualquier punto de la ciudad.

Así nació el sueño del Valpo Surf Project: una forma de conectar a las niñeces con el océano y el deporte que amaban, con el propósito de crear oportunidades significativas para jóvenes que se encuentran en contextos de vulnerabilidad, en la ciudad puerto.

En febrero del 2010 se lanzó un programa piloto. Todo comenzó con 4 tablas de surf y 20 participantes en la Junta de Vecinos (JJVV) N°22 La Obra de Cerro Mariposa, Valparaíso. Los fundadores cubrieron los aspectos económicos y sociales del programa. A partir de ese mismo año, se desarrolló el voluntariado con estudiantes de intercambio que se motivaron a apoyar la iniciativa de VSP. Jon, Henry y Wiley se turnaron para ir a los Estados Unidos y poder recaudar fondos para el programa, asegurando así que no se detuviera su ejecución.

La idea original de VSP era utilizar el surf como un espacio positivo para los niños y niñas cuyos barrios se encontraban en riesgo ante el narcotráfico, el consumo problemático de drogas y el desempleo. A medida que los fundadores interactuaban con las madres, personas adultas responsables y miembros de la comunidad, surgió la necesidad de generar una programación educativa que complementara el surf.

VSP evolucionó para abarcar tres pilares programáticos: surf, educación y desarrollo profesional. Estas iniciativas se convirtieron en herramientas para brindar un sistema integral de acompañamiento y mentoría a los participantes de VSP, animándoles a llevar una vida saludable, independiente y próspera.

Desde ese momento, VSP no ha parado de crecer. Hoy contamos con un equipo profesional increíble, con formación en diversas áreas, formado por chilenos y extranjeros, además de contar con un programa de pasantía que recibe a jóvenes de Europa y Estados Unidos para ser voluntarios, cuyo trabajo conjunto nos permite llegar a más de 500 niños y niñas cada año

¿Qué los motivó a crear este proyecto en Valparaíso?

Lo que más nos motivó fue la posibilidad de acercar a los niños y niñas de Valparaíso al mar, lo que puede parecer contradictorio ya que es una ciudad rodeada de océano, sin embargo para muchas familias no es fácil acceder a él. Así como abrir oportunidades deportivas y educativas para niños y niñas que necesitaban espacios seguros para su desarrollo.

Cuando empezamos a pasar tiempo en las comunidades, entendimos que el problema tenía varias capas. Hoy sabemos que casi la mitad de los niños, niñas y adolescentes de la región vive en barrios que consideramos de violencia crítica, y esa cifra ha ido en aumento con los años. Eso no solo afecta la seguridad física, afecta la autoestima, la motivación escolar y la capacidad de imaginarse un futuro distinto. Entendimos que estos niños no necesitaban solo una actividad recreativa. Necesitaban un espacio donde alguien los viera, los escuchara y les diera herramientas concretas para salir adelante.

Por eso desde el principio decidimos que el surf no podía ser un fin en sí mismo, sino una puerta de entrada hacia algo más grande: relaciones de confianza sostenidas en el tiempo, apoyo educativo real y ampliar una mirada respecto al futuro, que muchos de estos niños no habían tenido antes. Esa convicción es la que sigue guiando todo lo que hacemos hoy en VSP.

¿Cuál es el principal objetivo que buscan alcanzar a través del proyecto?

Tenemos la gran meta de cambiar lo que significa crecer en una comunidad en riesgo, y dar a todos los niños y niñas que son parte de nuestros programas, las oportunidades y herramientas para tener un desarrollo próspero. Creemos que el océano es uno de los recursos compartidos más valiosos que tenemos como sociedad, y que puede convertirse puerta hacia mayores oportunidades, además de aportar al bienestar socioemocional de nuestros participantes. Sabemos que el talento existe en todas partes, sin embargo las oportunidades son limitadas.

Llevando esa mirada hacia Valparaíso: el Ministerio de Educación reporta que el 85% de los estudiantes de la región vive en situación de vulnerabilidad social y económica. Para nosotros eso no es una estadística abstracta, son los mismos niños y niñas con los que trabajamos cada semana. Ahí es donde entra nuestra metodología: surf, educación y mentoría sostenida en el tiempo, funcionando juntos para darles a estos jóvenes las herramientas concretas que necesitan para romper ciclos de pobreza que muchas veces llevan generaciones.

Y esto no se queda sólo en el joven. Cuando un niño o una niña sale adelante, mejora su bienestar, mantiene su asistencia escolar y se proyecta hacia una carrera, ese cambio se extiende a su familia y, con el tiempo, a su comunidad. Multiplicado por los cientos de jóvenes que pasan cada año por nuestros programas, ese efecto en cadena es, en el fondo, cómo pensamos lograr algo que suena casi inalcanzable: no solo transformar vidas individuales, sino aportar a mejorar el futuro de una ciudad y por qué no el país.

¿Qué importancia tiene el surf como herramienta para trabajar con la comunidad?

Elegimos el surf como herramienta de trabajo porque exige cosas que ninguna sala de clases puede replicar: estar en la naturaleza, enfrentar el miedo, confiar en el compañero que te ayuda a remar hacia la ola, aceptar que te vas a caer muchas veces antes de lograr pararse en la tabla. Esas mismas experiencias, manejo del miedo, regulación emocional, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración, son las que después servirán para enfrentar los desafíos de la vida diaria, dentro y fuera del agua.

Hay evidencia científica que respalda lo que vemos todos los días en la práctica: el surf tiene un impacto real y medible en la salud mental de los jóvenes. Y lo confirman también nuestros propios datos: los grupos que llevan más tiempo en el programa muestran mejoras sostenidas en su desarrollo socioemocional.
Pero quizás lo más importante es que el surf logra algo que pocas intervenciones logran: que los niños quieran volver, semana tras semana. Esa constancia es la que permite que la mentoría, el apoyo escolar y la orientación vocacional realmente hagan efecto.

¿A quiénes está dirigido principalmente Valpo Surf Project?

Valpo Surf Project está dirigido a niños, niñas y adolescentes entre 6 y 18 años que viven en contextos de vulnerabilidad en Valparaíso. A través de una alianza con SLEP Valparaíso, trabajamos actualmente con cuatro escuelas públicas (Escuela América, Escuela Pacífico, Escuela Intercultural Laguna Verde y Liceo María Luisa Bombal), todas con niveles de vulnerabilidad superiores al 90% según el Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE-JUNAEB), con tres territorios marginalizados de la ciudad: Cerro Toro, Montedónico y Porvenir, y por último tenemos un grupo de adolescentes provenientes de las siete comunidades mencionadas anteriormente. En estas Escuelas, nuestra programación se dicta dentro de la jornada escolar y forma parte del currículum, lo que nos permite llegar de manera regular a los estudiantes que más lo necesitan.

Cuando trabajamos con escuelas, se prioriza la participación de estudiantes identificados por docentes y equipos directivos de cada establecimiento como niños, niñas y jóvenes en situación de mayor vulnerabilidad psicosocial, considerando indicadores como ausentismo escolar reiterado, bajo rendimiento académico, escasa red de apoyo familiar u oportunidades recreativas, además de exposición a contextos de violencia o riesgo social en su entorno barrial.

¿Qué impacto ha tenido el proyecto en las personas y en la comunidad de Valparaíso?

En 2025 llegamos a 532 niños, niñas y jóvenes en Valparaíso, un crecimiento sostenido desde los 337 que alcanzamos en 2023. El 44% de nuestros participantes mostró una mejora medible en su desarrollo socioemocional, y el grupo que lleva más años en el programa, nuestros adolescentes, obtuvo los puntajes más altos: una señal de que el impacto se sostiene y se profundiza en el tiempo. El 75% mejoró su nivel de inglés según el Marco Común Europeo de Referencia, sin retroceso alguno. El 64% alcanzó un nivel alto de seguridad acuática, y hoy dos de cada tres participantes ya tiene un interés profesional concreto, un salto del 40% en motivación vocacional, donde antes predominaban las aspiraciones vagas.

Desde 2010, hemos acompañado a más de 2.000 niños, niñas y jóvenes en Valparaíso, a través de más de 3.000 actividades entre sesiones de surf, clases de inglés, apoyo escolar, educación ambiental y orientación vocacional. En ese tiempo hemos sumado más de 8.500 horas de mentoría: el equivalente a 354 días acompañando, uno a uno, a los jóvenes de nuestro programa.

En nuestros grupos focales de 2026, escuchamos a los mismos jóvenes que en 2025 soñaban con «ser millonarios» hablar hoy de estudiar Derecho, Ingeniería o Biología Marina. Vimos a estudiantes que describían a sus profesores como «pesados» empezar a describirlos como «amables y comprensivos». Y escuchamos, una y otra vez, variaciones de las mismas frases: que en Valpo Surf se sienten seguros/as y que pueden dar su opinión, y que Valpo Surf Project se siente para ellos como una familia.

Y algo muy significativo también es que muchos de nuestros egresados eligen volver, ya como voluntarios y mentores, para acompañar hoy a la siguiente generación de niños y niñas de sus propias comunidades. Que un joven que alguna vez fue participante decida quedarse y devolver la mano es, para nosotros, la señal más clara de que este modelo realmente transforma vidas.

¿Realizan actividades relacionadas con el cuidado del océano y el medioambiente?

Nuestros estudiantes pasan varias horas a la semana en el agua, remando, cayéndose, aprendiendo a leer las olas. Esa relación directa con el mar hace que el cuidado del medioambiente no sea algo que tengamos que imponer desde afuera. Surge naturalmente de estar ahí semana tras semana y ver de cerca lo que le pasa a esa agua y a esa costa.

Y lo que le pasa no es menor. Valparaíso enfrenta problemas ambientales serios: contaminación industrial en puntos como La Boca en Con Con, Quintero y la zona de sacrificio de Las Ventanas, erosión costera que se ha acelerado con los temporales, incendios que año a año dañan los cerros y las cuencas que drenan hacia el mar. Nuestros estudiantes viven todo esto de primera mano. No sólo cuando realizamos actividades en las playas, sino que sus barrios se ven también expuestos a problemáticas ambientales, como vertederos de basura, sin embargo rara vez tienen un camino hacia carreras o espacios donde puedan influir en el futuro de sus propios contextos.

Por eso nuestros talleres y actividades no buscan solo que entiendan el ecosistema marino a gran escala, sino que también los conecten con el cuidado del entorno donde viven todos los días. Esa doble mirada, del mar a la cuadra de su casa, es la que nos importa desarrollar.

Por eso hacemos talleres de educación ambiental donde exploramos el ecosistema marino y la vida que hay en él, para que puedan comprender la importancia de la preservación y  protección. También participamos regularmente en limpiezas de barrio, de la Playa Torpederas, cerca de nuestra sede, algo que después del temporal de julio en Playa La Boca hemos empezado a convertir  en parte habitual de cada sesión de surf, no solo en una actividad puntual.

También coordinamos con otras organizaciones de la región que trabajan en temas ambientales, porque estos problemas superan lo que cualquier organización puede resolver sola. Así mismo incorporamos a nuestra programación salidas ambientales a diversos puntos aledaños a Valparaíso como humedales y parques, con el propósito de fomentar la conexión con espacios naturales y desde el conocer nuevos lugares, promover la protección de los espacios verdes con los que contamos.

¿Cuál ha sido uno de los principales desafíos que han enfrentado como proyecto?

Nuestro mayor desafío es el financiamiento. Tenemos un programa que logra generar impacto, que está probado, y tenemos un camino claro para crecer, lo que necesitamos son los recursos para poder recorrerlo.

Y ligado a eso hay otro desafío igual de importante: darnos a conocer en Chile. Seguimos siendo relativamente desconocidos en la región y en el país. Por eso esta conversación nos tiene muy contentos, es justo la oportunidad de contar nuestra historia, de que más personas conozcan el trabajo que hacemos y el impacto que estamos generando, y de que se sumen a esto.

¿Qué proyectos o metas tienen para el futuro?

Nuestra meta para el futuro es llegar a más niños y niñas, en más comunidades de Valparaíso y, eventualmente, en otras partes de Chile, sin perder lo que hace que este programa funcione. Muchos de nuestros participantes describen a Valpo Surf Project como su familia, y esa cercanía, ese sentido de pertenencia, es exactamente lo que no queremos perder a medida que crecemos.

En 2025 dimos un paso importante en esa dirección: formalizamos nuestro primer sistema de monitoreo, evaluación y aprendizaje, que nos permite medir con mucho más rigor si estamos generando el impacto que buscamos, no solo en cuántos niños llegamos, sino en cuánto cambian sus vidas. Ese sistema es clave para poder crecer de manera responsable y que queremos seguir profundizando.

También continuaremos profundizando nuestro convenio con el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Valparaíso, que hoy nos permite trabajar de forma permanente en cuatro establecimientos, en conjunto con otro acuerdo con el Departamento Provincial de Educación de Valparaíso (DEPROV), nos abre la puerta para llegar a muchos más Escuelas y por lo tanto más niños y niñas en los próximos años. Ese es el desafío que tenemos por delante: crecer en escala, sin perder la esencia.

Finalmente, ¿qué mensaje les gustaría entregar a las personas que quieren acercarse al surf y conocer Valpo Surf Project?

Creemos profundamente en lo que hacemos, y mientras más personas se sumen, más lejos podemos llegar. Por eso a quienes conozcan esta historia los invitamos a acercarse, de la forma que tenga más sentido para cada uno.

Pueden hacerse voluntarios, convertirse en sponsors, o sumarse como parte de nuestra comunidad de donantes mensuales. Toda la información está disponible en nuestro sitio web, es.valposurfproject.org, y en Instagram, @valposurfproject.

Al final, cada persona que se sume, de la forma que sea, se convierte en parte de esta misión.

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