Brandon Judd arremetió contra las declaraciones del titular de Agricultura, Jaime Campos, cuestionando si el secretario de Estado «ha leído el Tratado de Libre Comercio». En paralelo, la intervención del diplomático generó duras críticas en el mundo político nacional por injerencia en asuntos internos.
Un escenario de alta tensión diplomática y comercial atraviesan las relaciones entre Chile y Estados Unidos, luego de que el embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, calificara de «decepcionantes» los dichos emitidos por ministros del gabinete chileno en relación con los aranceles impuestos por Washington.
La controversia escaló tras los duros cuestionamientos del ministro de Agricultura, Jaime Campos, quien tildó la medida arancelaria de una «chiva que inventaron» y que «casi parece chiste», desmintiendo acusaciones de trabajo forzado y acusando una vulneración al Tratado de Libre Comercio (TLC). A sus críticas se sumaron también expresiones de preocupación del titular de Defensa, Fernando Barros.
Ante esto, el representante de la Casa Blanca fue tajante: «Resulta muy decepcionante que, mientras hay negociaciones en curso, ministros ajenos a ellas salgan a make comentarios, especialmente cuando utilizan términos como ‘sham’ (farsa). A nuestros negociadores les resulta muy difícil creer que aquí se esté llevando a cabo algo realmente serio», sostuvo Judd, llamando a respaldar el trabajo de la negociadora chilena Paulina Estévez.
Cuestionamientos al TLC y aclaración sobre trabajo forzoso
El embajador estadounidense elevó el tono de la polémica al responder a las acusaciones sobre una supuesta violación al acuerdo comercial vigente. «Yo preguntaría si ese ministro realmente ha leído el Tratado de Libre Comercio. Sospecho que no lo ha hecho, porque existen disposiciones que nos permiten aplicar aranceles si no se cumplen determinadas condiciones», aseveró.
En la misma línea, Judd aclaró que las restricciones por trabajo forzado no aluden a la producción local ni a presiones de terceros países como China, sino a insumos importados por Chile desde el exterior. «No hablamos de trabajo forzoso en Chile, sino de productos importados a Chile que han sido elaborados mediante trabajo forzoso fuera del país. Cuando esto sucede, resulta imposible que otras empresas compitan», enfatizó.
Rechazo político por injerencia diplomática
Las declaraciones del embajador Judd no pasaron desapercibidas en el espectro político nacional. Diversos sectores cuestionaron la actitud del diplomático, calificando sus intervenciones como una injerencia directa en el quehacer interno del país que excede los límites de su representación formal.
Asimismo, desde los gremios exportadores y el mundo político instaron al Ejecutivo a mantener una postura firme, exigiendo certezas claras para el sector comercial y agroindustrial frente a las trabas impuestas a los envíos nacionales hacia el mercado norteamericano.

