Israel bombardea el sur del Líbano a solo 24 horas de firmar un histórico acuerdo de paz

Un ataque con drones en la región de Nabatieh sacudió el panorama internacional un día después del pacto auspiciado por EE.UU. Mientras el documento permite la «autodefensa» y traza un repliegue gradual israelí supeditado al desarme de grupos armados, desde Hizbulá calificaron el acuerdo como un «regalo al enemigo».

Apenas un día después de que Israel y el Líbano sellaran en Washington un histórico acuerdo marco destinado a alcanzar una «paz y seguridad duraderas», las acciones militares volvieron a encender las alarmas en Medio Oriente. El Ejército israelí ejecutó este sábado un bombardeo en la zona de Nabatieh, en el sur del Líbano, evidenciando la extrema fragilidad del pacto bilateral auspiciado por la administración de los Estados Unidos.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Noticias (ANN) libanesa, un vehículo aéreo no tripulado (dron) calificado como «enemigo» atacó de forma selectiva la localidad de Nabatieh al Fawqa, un área bajo ocupación militar israelí. Una portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmó la autoría de la ofensiva, argumentando a agencias internacionales que el blanco de la operación era un presunto «terrorista» que representaba una amenaza directa e inminente para las tropas desplegadas en el terreno. Hasta el momento, las autoridades libanesas no han entregado un catastro detallado de víctimas o heridos.

El vacío legal de la «autodefensa»

El ataque ocurre a menos de 24 horas de la publicación oficial del texto del acuerdo por parte del Departamento de Estado norteamericano. Pese al espíritu pacificador del documento, el artículo 7 del texto establece de forma explícita que tanto Israel como el Líbano retienen el derecho inherente a la «autodefensa», una cláusula técnica que faculta la continuidad de operaciones militares ante supuestas amenazas sin que esto constituya formalmente una violación o ruptura del pacto estratégico.

El plan de paz contempla un esquema de transición complejo. En su punto 3, el acuerdo alude a un «Anexo de Seguridad» de carácter confidencial que estipula que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) asumirán «gradualmente» el control territorial de «zonas piloto». Estas áreas servirán como base para un posterior repliegue progresivo de las tropas israelíes del sur del Líbano.

«Las FDI y las FAL han acordado dos zonas iniciales, y las futuras zonas piloto también se acordarán de mutuo acuerdo. Una vez confirmado el desarme exitoso de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura en estas zonas, las FAL asumirán la responsabilidad de seguridad plena y efectiva en ellas», detalla explícitamente el documento marco.

Fricciones políticas y el rechazo de Hizbulá

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya había adelantado el viernes que sus tropas iniciarían el abandono de dos áreas clave —una al norte y otra al sur del estratégico río Litani—. No obstante, el jefe de gobierno condicionó la retirada total del territorio libanés al cumplimiento estricto del desarme de las milicias de Hizbulá, insistiendo en que no cederán posiciones mientras persistan factores de riesgo fronterizo.

La implementación del acuerdo enfrenta además una severa resistencia política interna en Beirut. El diputado y representante de Hizbulá, Hasán Fadlallah, rompió el silencio para criticar duramente la gestión del Ejecutivo libanés, tildando el pacto firmado en Washington como un «regalo al enemigo israelí».

Asimismo, el parlamentario chií aseguró que las condiciones impuestas en el documento no mermarán en absoluto la capacidad de resistencia ni el despliegue operativo del brazo armado de su organización.

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