En un dramático encuentro disputado en el Puskás Aréna de Budapest, el conjunto parisino igualó 1-1 en los 120 minutos tras los goles de Kai Havertz y Ousmane Dembélé. Desde los doce pasos, la impericia de los Gunners le dio al Paris Saint-Germain su segunda «Orejona» consecutiva.
El Paris Saint-Germain ha ratificado su hegemonía absoluta en el Viejo Continente. En una definición no apta para cardíacos en el Puskás Aréna de Budapest, Hungría, el cuadro francés se consagró bicampeón de la UEFA Champions League tras derrotar dramáticamente al Arsenal de Inglaterra en la tanda de penales, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga.
Con este histórico triunfo, la escuadra parisina no solo retiene el trofeo más codiciado a nivel de clubes por segundo año consecutivo, sino que consolida un proyecto deportivo que ya sabe de alcanzar la gloria máxima de forma consecutiva en Europa, dejando nuevamente al Arsenal a las puertas del sueño continental.
Golpe tempranero y la respuesta desde los doce pasos
El compromiso comenzó cuesta arriba para el vigente monarca. Cuando los equipos recién se acomodaban sobre el césped de Budapest, los «Gunners» propinaron un zarpazo letal a los 5′ de juego. El atacante alemán Kai Havertz protagonizó un carrerón fulminante por la banda, rompió las líneas defensivas del PSG y, tras ingresar al área, sacó un potente disparo cruzado que dejó sin opciones al guardameta para decretar el 1-0 transitorio.
Tras el golpe inicial, el PSG comenzó a adueñarse de la posesión y a adelantar sus líneas en busca de la paridad, chocando constantemente con el ordenado bloque impuesto por Mikel Arteta. La recompensa para los franceses llegó recién en el complemento: a los 64′, el juez del partido sancionó una pena máxima en favor de los parisinos. El talentoso extremo Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad desde los doce pasos y, con una definición de mucha frialdad, engañó al portero para estampar el 1-1.
El marcador no sufrió más modificaciones hasta el pitazo final del tiempo reglamentario. En el alargue, el desgaste físico y el miedo a perder se hicieron sentir en ambas escuadras, estructurando un trámite trabado y de escasas ocasiones de peligro que estiró el desenlace de la final hasta la decisiva tanda de penales.
El drama de los penales corona a París
La lotería desde el punto penal estuvo cargada de drama y tensión. En la escuadra del PSG se encendieron las alarmas luego de que el lateral portugués Nuno Mendes errara su lanzamiento, dejando momentáneamente la ventaja a los de Londres.
Sin embargo, la presión le pasó la cuenta al Arsenal en las ejecuciones decisivas. El mediocampista Eberechi Eze y el defensor brasileño Gabriel Magalhães fallaron de forma consecutiva sus remates para los británicos, entregándole en bandeja el triunfo y el trofeo máximo al cuadro de París. El Paris Saint-Germain firma así un bicampeonato histórico que los alza de forma indiscutida como los reyes absolutos del fútbol europeo.

