El paraguayo Adam Bareiro no logró recuperarse de su doble lesión y a él se sumó de última hora el uruguayo Miguel Merentiel. Un panorama desolador en la ofensiva «Xeneize» que le abre el camino a los «Cruzados» para sellar una histórica clasificación a octavos de Copa Libertadores.
Un verdadero dolor de cabeza táctico y médico sacude los pasillos de Boca Juniors de cara al trascendental duelo de esta semana por la fase de grupos de la Copa Libertadores. La escuadra de la Ribera sufrió un durísimo revés en las últimas horas al confirmarse que su bloque ofensivo quedó prácticamente desmantelado debido a una severa plaga de lesiones, dejando el camino pavimentado para que Universidad Católica busque una hazaña en suelo internacional.
Diversos medios de comunicación trasandinos ratificaron que el cuerpo técnico bonaerense no podrá contar con dos de sus principales cartas de gol, obligando a rearmar de emergencia la pizarra para el decisivo choque de este jueves.
La enfermería «Xeneize»: Bareiro y Merentiel descartados
La primera mala noticia para el cuadro argentino llegó por el lado del atacante guaraní Adam Bareiro. El ariete no ha mostrado la evolución esperada del complejo doble desgarro que arrastra en el aductor y en el recto anterior del abdomen izquierdo, quedando descartado de plano por el cuerpo médico para hacer fútbol competitivo.
Para colmo en el predio de Ezeiza, las alarmas se encendieron en torno a la figura de Miguel Merentiel. El artillero uruguayo sintió molestias en la última sesión de entrenamiento y los exámenes arrojaron un desgarro leve en el sóleo. Pese a que la dolencia es de menor gravedad, los tiempos de recuperación cronometrados hacen imposible que el «charrúa» pueda vestirse de corto este jueves, transformándose de forma oficial en la tercera baja de consideración en el plantel de Boca.
El escenario para la UC: Triunfo y pasaje a octavos
Este masivo quiebre en el poder de fuego de Boca Juniors cae como una oportunidad de oro para el planteamiento de la Universidad Católica en su afán por meterse de lleno en la ronda de los 16 mejores del continente.
La ecuación para el elenco chileno es clara pero de alta exigencia: el cuadro estudiantil requiere abrochar los tres puntos de forma obligatoria para timbrar de manera directa su boleto a los octavos de final. El único salvavidas alternativo para los «Cruzados» en caso de no sumar una victoria en Argentina dependerá de lo que ocurra de forma simultánea en el otro compromiso del grupo, donde necesitan que Cruzeiro iguale o pierda frente a un ya eliminado Barcelona de Guayaquil.

