Superioridad estéril: Por qué la UC no supo qué hacer con un hombre más ante Cruzeiro

Crónica por Juan Padilla, el Abogado del Gol.

La sensación en el Claro Arena fue inequívoca: Universidad Católica dejó escapar una oportunidad enorme para encaminar su clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores. El 0-0 frente a Cruzeiro terminó teniendo gusto a derrota, especialmente por cómo se dio el partido.

La expulsión de Kenny Arroyo apenas iniciado el segundo tiempo parecía abrirle la puerta a una noche ideal para los cruzados. Con un hombre más desde el minuto 48, el equipo de Daniel Garnero tenía el escenario perfecto para golpear a un Cruzeiro que rápidamente decidió replegarse y resistir. Pero Católica nunca logró traducir esa superioridad numérica en claridad futbolística.

La UC tuvo aproximaciones y generó algunas ocasiones, pero volvió a mostrar uno de los problemas que más la ha perseguido esta temporada: la falta de fineza para cerrar partidos importantes. El arquero Otávio terminó transformándose en figura, mientras los cruzados abusaron del centro al área y del juego directo, facilitando el trabajo defensivo del conjunto brasileño.

El análisis de Claudio Bravo en ESPN fue especialmente claro y apuntó justamente a ese déficit. El ex capitán de La Roja aseguró que a Católica “le faltó tener tranquilidad, pausa y rotación de balón”, cuestionando la ansiedad con la que enfrentó los minutos posteriores a la expulsión. Según Bravo, el equipo cayó reiteradamente en centros poco efectivos y perdió paciencia cuando debía mover el balón y desgastar al rival.

Y esa sensación también se trasladó a los hinchas. Durante el segundo tiempo daba la impresión de que el hombre de más no existía. En redes y foros partidarios se repitieron las críticas por la poca profundidad del equipo y la incapacidad de aprovechar el contexto favorable. Por ejemplo, se decía: «No pareciera que la cato tiene un hombre más»

Más allá de mantenerse líder del Grupo D, el empate dejó escapar la posibilidad de dar un golpe importante pensando en la clasificación. Ganar ayer significaba llegar con mucho menos presión a las últimas dos fechas. Ahora, la UC deberá jugarse buena parte de su futuro continental ante Barcelona de Guayaquil y luego visitar La Bombonera frente a un Boca Juniors que podría quemar sus cartuchos para clasificar.

El empate no elimina a Católica ni borra lo competitivo que ha sido en el grupo. Pero sí instala una sensación incómoda: los partidos decisivos no siempre se vuelven a presentar con tantas ventajas a favor.»

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