Valeska Soza Hernández (46) y Ariel Jeria Gómez (45) fueron las víctimas del fatal ataque perpetrado por su hijo en Llolleo. El caso, marcado por el reciente fallecimiento del agresor en la cárcel, suma el impactante testimonio de una hija de 17 años que presenció el crimen.
A medida que avanzan las horas, nuevos y desgarradores antecedentes surgen en torno al doble parricidio que ha conmocionado a la provincia. Tras el hallazgo sin vida del imputado en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de San Antonio, la investigación se centra ahora en el entorno de las víctimas y en el relato de la única sobreviviente del ataque.
Identidad de las víctimas y una testigo clave
Las víctimas fueron identificadas como Valeska Cynthia Soza Hernández (46) y Ariel Esteban Jeria Gómez (45). Ambos perdieron la vida tras recibir múltiples heridas con un arma blanca al interior de su vivienda.
En el inmueble también se encontraba una adolescente de 17 años, hija del matrimonio, quien presenció el violento crimen de sus padres. Tras el episodio, la joven debió ser trasladada de urgencia a un centro asistencial bajo un severo cuadro de shock nervioso. Personal especializado ya ha tomado declaración a la menor de edad, cuyo testimonio es fundamental para reconstruir la dinámica de los hechos y entender el ambiente familiar previo a la tragedia.
El cambio en el agresor: «Malas juntas»
Vecinos y cercanos a la familia manifestaron su absoluto desconcierto, describiendo a Valeska y Ariel como padres dedicados y cariñosos. «Criaron a sus hijos con mucho cariño, eran muy apegados; no entendemos lo que habrá pasado», señalaron fuentes del entorno al diario El Líder de San Antonio.
Sin embargo, algunos testimonios apuntan a un cambio drástico en el comportamiento del hijo de 25 años en el último tiempo. Según relataron conocidos, el joven se habría involucrado con «malas juntas», lo que habría derivado en una transformación de su conducta que, presuntamente, gatilló el estallido de violencia este miércoles.
Cierre judicial abrupto
Con la muerte del agresor en su celda —el mismo día en que debía ser formalizado—, la arista penal contra el autor material se extingue, aunque la Fiscalía y la PDI mantienen las diligencias para esclarecer tanto la motivación del parricidio como las circunstancias del fallecimiento del joven bajo custodia de Gendarmería.

