“Biblioteca activa»: ¿Cuándo escuchas la palabra biblioteca, qué recuerdos te trae?

Por Ángela Aguilera Morros, Educadora de Párvulos

Para muchos adultos, la palabra “biblioteca” les recuerda tardes de silencio, de buscar información para una tarea o para un trabajo escolar, lo cual también era un momento para compartir y socializar fuera de la escuela con sus compañeros cuando tenían que ir a las bibliotecas públicas por libros de lectura o buscar información en enciclopedias. 

Para otros era entrar en un mundo mágico donde, a través de la lectura, hicieron viajes por lugares impensados, donde se enamoraron de algún libro o historia en particular, donde descubrieron algún tema que los encantó o incluso, como me han contado algunas personas, los hizo decidir que querían ser de “grandes”. 

Lamentablemente también para muchos adultos, niños, niñas y jóvenes la palabra “biblioteca” es sinónimo de aburrimiento, de fome y también de castigo, ya que por bastante tiempo este lugar maravilloso se usó en las escuelas como un espacio para enviar a los niños, niñas y jóvenes que se portaban mal, que llegaban atrasados o que debían pruebas y/o trabajos.

Durante muchos años las bibliotecas fueron espacios que dejaron de ser interesantes o entretenidos para las personas en general, especialmente cuando la tecnología (computadores y celulares entre otros) fueron ganando espacio y desde ahí se podía obtener lo que antes se conseguía sólo en los libros. 

Desde hace algunos años que esta tendencia se ha ido revirtiendo poco a poco con el esfuerzo y entretenidas iniciativas tanto de particulares como colectivos y de algunos Gobiernos, para volver a encantar a la gente con este espacio y principalmente por reencantar a los niños y niñas con los libros y el hábito lector, que sabemos desarrolla entre otras cosas el pensamiento crítico, la comprensión lectora, aumenta el vocabulario, mejora la ortografía, atención, concentración, la imaginación, fomenta la empatía, genera el disfrute, reduce el estrés y la ansiedad, entre otras.

Una de las iniciativas que ha fortalecido las bibliotecas, principalmente las escolares, fue concebirlas como Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA), lo cual ha permitido atraer a los estudiantes a este espacio donde ya no solo hay libros, ni hay que estar en silencio y quietos, sino también un lugar donde además de encontrar libros en formato físicos también los hay en versión digital, se encuentran juegos, material concreto entre otros y donde el espacio se utiliza tanto para leer, como para realizar otras actividades que fomenten el aprendizaje de manera lúdica y práctico.

Seguir fortaleciendo el uso de las bibliotecas y promoviendo la lectura, es fundamental para mejorar la cultura y la educación en un país que quiere ostentar el título de “País Desarrollado”- Por eso es importante seguir trabajando en equipo, con el Estado, Gobiernos, organizaciones, colectivos y todos los que se quieran sumar a esta gran tarea. 

A ti ¿qué recuerdo te trae la palabra biblioteca?

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