El ajuste proyectado promediará entre $1.400 y $1.500 mensuales por cliente. El incremento responde al descongelamiento de tarifas tras cinco años de pausa y se distribuirá en 48 cuotas para cerca de 6 millones de usuarios en todo el país.
Un nuevo golpe al presupuesto familiar se proyecta para el segundo semestre de este año. A partir del 1 de julio, las cuentas de la luz experimentarán un alza que, según estimaciones del sector eléctrico, significará un incremento promedio de $1.500 mensuales.
Este ajuste no es producto de un cambio tarifario reciente, sino del arrastre de una millonaria deuda acumulada por el congelamiento de precios que se aplicó tras el estallido social de 2019 y se mantuvo durante la pandemia de 2020.
El origen de la deuda: 900 millones de dólares
Juan Meriches, director ejecutivo de Empresas Eléctricas, explicó que la deuda acumulada con las distribuidoras alcanza cerca de 900 millones de dólares. «Se acumuló esta deuda por el congelamiento tarifario durante cinco años», detalló el ejecutivo.
El cobro comenzará a aplicarse de manera gradual a través de 48 cuotas por cliente, impactando a unos 6 millones de usuarios. Sin embargo, el escenario no es igual para todos: cerca de 1,4 millones de clientes podrían ver beneficios si las nuevas tarifas en sus zonas geográficas resultan ser más bajas que las actuales.
Postergación y medidas del Gobierno
Originalmente, el alza estaba prevista para el mes de abril, pero fue postergada por tres meses tras gestiones de las empresas ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), buscando mitigar el impacto económico en un contexto de altos precios en los combustibles.
Por su parte, el Ministerio de Energía, liderado por la ministra Ximena Rincón, evalúa mecanismos estructurales para enfrentar esta crisis, como la securitización, una herramienta financiera que permitiría extender los plazos de pago con apoyo de la banca privada para suavizar el impacto en los bolsillos.
Riesgo en el suministro
Meriches también advirtió sobre la fragilidad del sistema, señalando que «la probabilidad de que ocurran interrupciones de suministro va a existir», debido a que la red eléctrica nacional no ha tenido renovaciones profundas en casi 40 años. No obstante, aseguró que se han incrementado las inversiones preventivas para enfrentar eventos climáticos y fortalecer el servicio ante la llegada del invierno.

