Tras evaluar el escenario junto a Brasil y México, la Cancillería chilena determinó que la postulación es «inviable» debido a la dispersión de votos en América Latina. Pese al retiro del apoyo oficial, el Ejecutivo anunció que se abstendrá de votar por otros candidatos si la expresidenta decide continuar la carrera de forma independiente.
En un movimiento que redefine la estrategia de la diplomacia chilena, el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció este martes el retiro del patrocinio oficial a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para ocupar el cargo de Secretaria General de las Naciones Unidas (ONU).
La decisión marca un quiebre respecto al compromiso inicial que Chile había suscrito junto a potencias regionales como Brasil y México, en un intento por instalar a la primera figura chilena a la cabeza del organismo internacional.
Los motivos del «paso al costado»
A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo explicó que tras un análisis del panorama electoral, se llegó a la convicción de que el éxito de la postulación es actualmente inviable. La Cancillería apuntó a dos factores críticos:
- Fragmentación regional: La alta dispersión de candidaturas provenientes de otros países de América Latina que ha diluido el bloque de apoyo inicial.
- Diferencias con actores clave: Obstáculos diplomáticos con figuras relevantes en el proceso de definición de la ONU que dificultan la viabilidad del triunfo de Bachelet.
Bajo esta nueva directriz, tanto el Ministerio de Relaciones Exteriores como las embajadas chilenas en el exterior cesarán de inmediato las gestiones de promoción y lobby que se venían realizando en favor de la exmandataria.
Matiz político: Neutralidad frente a otros candidatos
Pese al retiro del respaldo logístico y oficial, el Gobierno introdujo un matiz de respeto hacia la trayectoria de la exjefa de Estado. En el documento se especifica que, si Michelle Bachelet decide persistir en su postulación de manera autónoma, Chile se abstendrá de apoyar a cualquier otro candidato en esta elección, manteniendo una postura de neutralidad en reconocimiento a su figura histórica.
Este giro representa un desafío para las aspiraciones regionales de posicionar un liderazgo latinoamericano en Nueva York y deja en el aire el futuro de la carrera internacional de Bachelet, quien hasta hace pocas semanas asomaba como una de las cartas más fuertes para suceder en el cargo.

