El descubrimiento, realizado por científicos que estudiaban sedimentos en la zona, marca un hito al ser la primera vez que se encuentra una estructura de este tipo en el fondo de una antigua laguna. Expertos no descartan la presencia de más piezas enterradas bajo la superficie del volcán.
Un descubrimiento arqueológico sin precedentes ha vuelto a poner el foco del mundo científico sobre la Isla de Pascua. Un nuevo moái fue hallado en el lecho seco de la laguna ubicada en el cráter del volcán Rano Raraku, un sector que históricamente ha concentrado la mayor cantidad de estas esculturas, pero que nunca había revelado piezas ocultas bajo sus sedimentos acuáticos.
El hallazgo se produjo de manera fortuita mientras un grupo de investigadores realizaba estudios de vegetación y sedimentos en el área. Según los especialistas, la severa sequía que afecta a la isla permitió que la estructura, que permaneció oculta por generaciones bajo el agua, quedara finalmente al descubierto.
Un hito para la arqueología
Para Terry Hunt, profesor de Arqueología de la Universidad de Arizona, la ubicación de la pieza es el dato más relevante de esta investigación. «No se había encontrado ningún moái en el lecho seco ni en lo que anteriormente fue un lago; es la primera vez», señaló el experto, destacando que esto abre la posibilidad de utilizar tecnología de escaneo para detectar otras figuras enterradas.
La escultura recién descubierta destaca por ser una de las más pequeñas registradas hasta ahora. Cabe recordar que, aunque existen ejemplares de hasta 86 toneladas y casi 10 metros de altura, el promedio de estas obras de toba volcánica suele ser de la mitad de ese tamaño.
El asombro de la comunidad local
El descubrimiento no solo sorprendió a la comunidad científica, sino también a los administradores del parque nacional y a las familias de la isla. Salvador Atan Hito, vicepresidente de la organización Ma’u Henua, subrayó que no existían registros orales sobre esta pieza. «Ni siquiera los antepasados, nuestros abuelos, sabían de este», afirmó.
Cada moái era tallado por artesanos locales para representar los rasgos de jefes tribales o líderes importantes, lo que convierte a cada hallazgo en una pieza única de la historia genealógica de Rapa Nui. Los investigadores proyectan ahora una nueva etapa de exploración que podría revelar que este hallazgo no es un caso aislado, sino la puerta de entrada a un número importante de esculturas aún sin identificar.

