Opinión: «Cable chino: Más dudas que respuestas»

Por Cristian Allendes, periodista

Vimos, a través de la prensa, el desencuentro histórico que hubo entre el Presidente de la República y el Presidente electo, a pocos días del cambio de mando. La razón: el tan bullado “cable chino”, proyecto de envergadura continental que busca integrar al gigante asiático con el continente americano, donde nuestro país sería el punto de unión con Asia. Proyecto que sigue en evaluación, dentro de sus trece etapas y casi 10 años de tramitación, iniciados el 2016 en el Gobierno de Michelle Bachelet y reforzado el 2018 en la cuenta pública del Presidente Sebastián Piñera. Es a partir del 2019, que Estados Unidos comienza a poner presión, manifestando su “preocupación” ante el acuerdo de Chile con China.

A primera vista parece ser un buen tratado para Chile, teniendo en cuenta las mejoras digitales y de conexión que un proyecto así trae, además que China sigue siendo nuestro principal socio económico mundial. Pero algo pasó, todo se enredó y generó uno de los más connotados conflictos institucionales que hayamos visto en la historia republicana del país generando gran revuelo mediático por la famosa llamada telefónica.

El presidente electo y su equipo aseguraron (varias veces) no haber recibido llamada por parte del Presidente Boric ni la información del proyecto, caso que estalla el mismo día del escándalo de las visas donde Estados Unidos sancionó a un ministro y parte de su equipo. ¿Era mentira? Sí. Pasadas las horas y en palabras del propio presidente electo supimos que sí se realizó la llamada entre ambos presidentes, donde se alertó del tema. Luego, la vocera del próximo gobierno en entrevista radial, vuelve a señalar que el presidente electo no recibió la llamada por que no contesta números desconocidos, pero la periodista Mónica Pérez la refuta dándole a entender que tres integrantes del gabinete de Kast fueron contactados por sus pares del gobierno saliente. El contacto si se produjo, la información fue entregada.

¿Qué pasó entonces? De algo estamos seguros, que efectivamente sí se le informó al presidente electo sobre la situación del cable chino, pero aún así lo negaron. Las explicaciones que vinieron después, principalmente de la futura vocera de gobierno, Mara Sadini, sembraron más dudas que respuestas.

Dejando atrás el conflicto telefónico entre ambos presidentes y sus equipos, surge el necesario cuestionamiento a partir de los hechos: ¿se trató sólo de un mal entendido telefónico o se está buscando trabar un proyecto que a todas luces traería beneficios a Chile y al continente? Recordemos que todo el conflicto surge a partir de las medidas impuestas por Estados Unidos al ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz y dos integrantes de su gabinete, en base a que “dirigieron, autorizaron (…) actividades que comprometieron infraestructuras críticas de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional”, esto por el avance en la evaluación del proyecto de cable submarino con China. Las acusaciones fueron rechazadas enérgicamente por Chile  a través del Canciller y por la ministra vocera quién cuestionó la medida señalando que se sanciona a un ministro por “evaluar un proyecto” y que “sabemos hace mucho tiempo que a Estados Unidos no le gusta este proyecto”, esbozando un vínculo hacia la Doctrina Monroe y los intereses estadounidenses en esta zona del continente.

Los hechos que siguieron en la trama del cable chino abren una duda razonable respecto a la protección de la institucionalidad chilena, de su legislación y de la soberanía que tenemos para construir nuestros propios acuerdos con distintos países y sobre distintas materias económicas. Sólo un representante del sector que apoyó al presidente electo salió a cuestionar las medidas impuestas por EE.UU. En el resto del círculo hubo silencio.

Las dudas sobre la manera en que el próximo presidente manejará los asuntos internacionales, son válidas, sabiendo el nexo existente entre José Antonio Kast y Donald Trump con la agenda ultra conservadora y de extrema derecha de la CPAC, donde Kast participó el 2025 en Hungría ¿Qué intereses prevalecerán?

Sobre lo que sí estamos claros y no tenemos duda alguna es que José Antonio Kast a partir del 11 de marzo de 2026, será el nuevo presidente de Chile. Sobre su gestión en el plano internacional, muchas dudas.

A partir del 11 de marzo, Chile será gobernado por Kast y su sector y tendrá en su escritorio proyectos como el cable chino donde tendrá la decisión de darle continuidad o desecharlo. A partir del 11 de marzo, Kast tendrá que decidir qué intereses defenderá: los de Chile, los de Trump o los de la CPAC.

Deja un comentario