La Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) cedió dos lotes, equivalentes a 2,9 hectáreas, a la comunidad diaguita Araya-Araya. El terreno se ubica en la comuna de Nogales y fue traspasado en usufructo por 30 años renovables.
Así lo informó “El Mercurio“, medio que indicó que la cesión se realizó tras un acuerdo firmado entre la empresa ferroviaria y la agrupación diaguita, en un documento firmado en la notaría de Lidia Chahuán, en La Calera, el pasado 25 de noviembre.
Con esta acción, EFE Valparaíso pretende destrabar el proyecto de habilitación del servicio de trenes para las comunas de Quillota, La Cruz y La Calera.
La comunidad diaguita Araya-Araya se constituyó formalmente ante la Conadi el 20 de mayo de 2023, cuando el proyecto de extensión del tren llevaba un año de tramitación ambiental. La comunidad está integrada por 41 personas de cinco familias. Los fundadores de esta comunidad llegaron a la provincia de Quillota el año 1978, desde Caimanes, en la Región de Coquimbo.
Originalmente, el reclamo de la comunidad Araya-Araya a EFE era que la extensión ferroviaria hacia Quillota, La Cruz y La Calera, iba a perjudicar la realización de sus ritos. Estas prácticas consistirían en peregrinajes emprendidos por sus autoridades tradicionales, a un costado de la línea del tren, donde se recogen hierbas y se efectúan ofrendas.
Además de la entrega de los lotes, EFE se comprometió a habilitar un centro de encuentro con capacidad para 40 personas y un invernadero, donde la comunidad diaguita pueda cultivar palqui y otras hierbas medicinales.
Según consignó “El Mercurio”, para EFE, el acuerdo es fruto de “un proceso muy constructivo de diálogo que se tradujo en un compromiso orientado a favorecer el ejercicio seguro de la práctica cultural realizada por la comunidad”.
Los nuevos estudios antropológicos ordenados por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) permitieron reducir de “significativo” a “no significativo” el impacto cultural del proyecto en ese grupo humano. Los espacios junto a la vía férrea, reclamados como escenario para sus rituales le están vedados con o sin proyecto de extensión, pues no se permite el paso de peatones por un tema seguridad. Ahora hace falta que el SEA se pronuncie sobre esta medida adoptada por EFE.
Por su parte, la vocera de la comunidad Araya-Araya, Karina Galdames, dijo a “El Mercurio” que el acuerdo “va a ser un beneficio para todos, no solo para nosotros. Si bien vamos a perder las caminatas ancestrales, vamos a avanzar en educación y mostrar nuestra cultura. La comunidad no va a recibir dinero ni nada tangible, sino un lugar en préstamo donde construir un espacio de ancestralidad para hacer ceremonias y talleres”.

