El exministro de Salud, Jaime Mañalich, volvió esta semana a la conversación política. Como invitado de piedra fue su arribo al comando del candidato de ultraderecha, tras abrir un nuevo flanco en semanas difíciles para el republicano.
Tras un tiempo fuera de la primera línea, el médico se reunió con el equipo de José Antonio Kast y, junto a otras exautoridades del Gobierno de Sebastián Piñera, llamó públicamente a respaldar la candidatura del líder republicano.
Pese a ese apoyo, Mañalich mantiene una mirada crítica hacia su propio sector. Dice que desde hace meses se instaló una “suerte de complacencia” que da por ganada la elección sin una “dinámica de propuestas de futuro”.
Para él, esa actitud pone en riesgo el resultado y desconecta a la política de las preocupaciones reales de la ciudadanía.
El exsecretario de Estado también transparenta una visión que él describe como “un poquito diferente” sobre la inmigración.
Mañalich afirmó que Chile atraviesa “una crisis de población gigantesca” y que la llegada de extranjeros ha significado, en su mayoría, un impulso para el país.
“Han sido una contribución para el país. Son gente joven, gente sana, gente que quiere trabajar”, comentó a BioBioChile.
Para esto pone como ejemplo la situación del sistema de salud, que conoce de cerca. Explica que actualmente el 20% de los médicos que trabajan en Chile —unos 12 mil de los 60 mil en ejercicio— provienen del extranjero.
“Sin esos inmigrantes calificados, profesionales, formados en Colombia, Venezuela, donde fuera, nosotros estaríamos en un problema bastante serio de mayor pobreza”, planteó, destacando que cumplen todas las exigencias y ejercen como inmigrantes legítimos y legales.

