Opinión: «51 años del golpe militar y el legado de Salvador Allende»

Por Damaris Astete, Secretaria Directiva Frente Amplio Chile y Vocera Ukamau Valparaíso

A 51 años del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile, es imperativo reflexionar sobre el impacto duradero de este evento en la historia del país y en su trayectoria hacia el futuro. Este golpe no solo marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende, sino que también sentó las bases para una transformación radical en las políticas públicas y en la estructura social de Chile.

El gobierno de la Unidad Popular implementó una serie de reformas con el objetivo de reducir las desigualdades económicas y sociales. La nacionalización de la industria del cobre y la reforma agraria fueron pilares de una política orientada a redistribuir la riqueza y a empoderar a las clases trabajadoras y campesinas. Los programas de alimentación el cual sigue vigente; vivienda y educación, entregaban al pueblo una base para vivir dignamente. Estas políticas, sin embargo, enfrentaron desafíos significativos, incluyendo resistencia tanto interna como externa, lo que provocó dificultades económicas asociadas a intervenciones externas en complicidad con sectores políticos nacionales que vieron en riesgo sus privilegios, produciendo inestabilidad.

La dictadura militar que siguió al golpe introdujo un modelo neoliberal que contrastó drásticamente con las políticas de la Unidad Popular. La privatización de empresas estatales, la apertura a mercados internacionales y la reducción del papel del Estado en la economía marcaron un cambio profundo en la orientación económica del país. Este modelo, aunque impulsó un crecimiento económico fue a costa de profundizar las desigualdades y dejó una profunda brecha en términos de equidad social.

El legado de Allende y la Unidad Popular para las nuevas generaciones es, sin duda, la defensa de la democracia; el reconocimiento de las clases populares como agentes de su propio cambio y la construcción de un país capaz de reducir las desigualdades sociales garantizando los derechos humanos. Además debemos trabajar por la memoria, justicia de las víctimas de la dictadura y la búsqueda de la verdad, así como garantías de reparación y no repetición de este episodio tan oscuro de nuestra historia»

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