Opinión: «El litio: un iceberg de intereses»

Por Ignacio Puga, Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica, UMCE

Chile cuenta con la mayor reserva de litio en el mundo y el litio, a su vez, representa lo que podría ser uno de los saltos más importantes de la revolución industrial desde la invención del primer motor a vapor hace ya más de doscientos años: transformar la revolución industrial en una industria no contaminante, un freno al calentamiento global y a la extinción de nuestra propia especie. Es tal la relevancia de la industria del litio que muchas veces no dimensionamos los intereses que hay detrás de esta y como estos intereses pueden aprovechar determinados contextos para cambiar radicalmente nuestra realidad. Para bien o para mal.

El Presidente Boric anunció por cadena nacional una Estrategia Nacional del Litio que, en términos generales, se acerca más a los anhelos de quienes creemos en un rol más activo del Estado en la economía, y en un Estado que supere el rol subsidiario que tiene asignado desde la dictadura: De paso, abre la posibilidad de superar un modelo de desarrollo basado en nuestro moribundo sistema de pensiones. Sin embargo, los desafíos para implementar esto son, principalmente, una maraña de intereses difícil de desenredar.

Esta maraña de intereses detrás del litio podríamos analogarla con un iceberg y graduar, desde los intereses más comunes que se muestran a simple vista, a los intereses más ocultos que se ocultan bajo la masa de agua y cuya importancia puede ser, incluso, aún más gravitante.

Entre los que se muestran a simple vista, está el desafío político de implementar la idea, en un Congreso Nacional corroído por la performance televisiva, por el show e incluso los golpes, que lejos de mostrar la dureza que intentan proyectar, muestran torpeza y descontrol. Y por esa vía el desafío es doble: respecto a los fundamentalistas del estado subsidiario -que siempre cuadran a la derecha completa- a los administradores de la realidad, ambiguos, aunque militen y que se suben al primer carro que les pueda garantizar una próxima elección.  El desafío es complejo cuando hay que hacerse cargo, también, de las desconfianzas que genera la administración de una empresa estatal respecto al poder político para que no se termine transformando en una fuente de corrupción política. Y es doblemente complejo cuando el gobierno, avasallado aún por los efectos del Rechazo, paga la mala contingencia que le acompaña con errores no forzados.

Bajo la superficie del agua, este iceberg comienza a mostrar otros problemas: por mucha inversión que haya, la inversión requiere de seguridad y eso es algo que no existe en el norte grande, donde la acción y presencia del Estado ha sido reducido a la nada en los últimos años y, por el contrario, ha sido reemplazada por una delincuencia a cuyos códigos no estábamos acostumbrados como sociedad. Cosa de ver los noticiarios.

                La falta de presencia del Estado en un territorio da chance para que otros actores se empoderen en desmedro de este, y a simple vista parece ser que el crimen organizado ocupa ese vacío de poder: Sin embargo, nos olvidamos del juego global desigual entre grandes potencias y países chicos, y el vacío de poder corre también para ellos. Chile ya ha dado pequeñas luces de encontrarse en una posición incómoda entre sus dos principales aliados comerciales que hoy por hoy disputan la hegemonía del mundo. Estados Unidos, influencia histórica en el continente desde nuestra independencia, como hermano mayor o como avasallador, ha aparecido a lo largo de nuestra historia por las buenas y por las malas; la lejana China, hoy potencia industrial indiscutida, ha penetrado la economía en la región como ninguna potencia fuera del continente lo había hecho desde la colonización europea: invierte en trenes, carreteras, industrias, compra materias primas y recursos naturales. Trae progreso a la región, y la región le entrega su paga correspondiente, nunca onerosa con ninguna potencia, sea del color que sea. No es casualidad que hace algunos meses haya sido denunciada una red de oficinas de los servicios de seguridad chinos en distintos lugares del mundo, y Viña del Mar haya estado incluida como parte de la red.

                Nuestro norte grande está en disputa local y global, y el Estado debe tener en cuenta esta perspectiva de los hechos para levantar cualquier proyecto al largo plazo. La Estrategia Nacional del Litio no sólo debe contemplar al nuevo rol del Estado y un nuevo modelo de desarrollo como fin: no dejar vacíos de poder en el norte debe ser un desafío fundamental del Estado para poder llevar a cabo sus intenciones en torno al litio y sortear las complejidades que poco a poco comienzan a instalar las grandes potencias para llevarse el negocio a la casa.

El desafío es no repetir los errores del salitre y no hacer de nuestra virtud una perdición.     

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