
El ex senador de la UDI y ex ministro presidenciable de Sebastián Piñera, Pablo Longueira, escribió una columna publicada hoy por El Mercurio, titulada “Tiempo para la fortaleza”, en la que se defiende frente a la publicación de correos electrónicos en los que se comunicaba con el ex gerente de SQM, Patricio Contesse.
En este contexto, Longueira, plantea en su columna que “La actividad política y quienes la hemos ejercido en los últimos veinte años vivimos una situación muy difícil.” En referencia a los casos de corrupción que se han dado en el último tiempo, respecto a eso dice que “duele ver a la mayor parte de los dirigentes políticos tratados como delincuentes” y escribe que “el financiamiento de la actividad política es una de las tareas más ingratas y difíciles que les corresponde realizar a quienes han ejercido el liderazgo en los partidos políticos del país”.
En relación al financiamiento de la política sostiene que “los líderes políticos cometimos severos errores en esta materia, algunos por estimar que no correspondía que el Estado asumiera el costo de la política, y otros por pensar que los recursos para ella debían solo tener origen fiscal”. Lo que se relaciona directamente con la nueva Ley de Partidos Políticos que establece un aporte mixto (estatal y privado).
También se refiere a la legislación previa respecto al financiamiento a campañas políticas y las acciones asociadas a ello, plantea que “la imperfección y debilidad de esa normativa, sumada a los errores cometidos por una cultura transversalmente arraigada de solicitar financiamiento a quienes compartían las respectivas visiones”.
Respecto a la polémica que lo envuelve en correos con el ex gerente de SQM dice que “pedí conocer todos los puntos de vista, porque creo en el diálogo, y conversé con todos, sin imaginar que años más tarde esa búsqueda de información transversal para lograr consensos sería mirada como algo sospechoso o indebido.” También dijo que “ser parlamentario consiste en parlamentar; es decir, “hablar o conversar para llegar a un acuerdo o solución”. Confieso que fui parlamentario.”
Para concluir su columna el ex presidenciable dice que “creo que el hecho de ser político no debe implicar ningún privilegio, pero tampoco el hecho de serlo debe constituir una carga o gravamen adicional, porque ello alejará de la actividad pública a las nuevas generaciones.”

