
En las pasadas elecciones presidenciales el programa del Movimiento Todos a La Moneda que encabezó Marcel Claude, propuso la creación de una farmacia popular nacional. Esto como respuesta al caso de colusión que se diera a conocer en el año 2008, entre las tres principales cadenas del sector.
Daniel Jadue (PC), alcalde de Recoleta, inauguró el 15 de octubre recién pasado la primera farmacia popular del país. En la práctica significó ahorros de entre un 30% y 70% en comparación con el sector privado.
La iniciativa fue bien recibida por la ciudadanía y una serie de comunas a lo largo del país anunciaron que abrirían las propias. Pasados 3 meses hasta el momento solo en Viña del Mar y San Ramón se ha hecho algo concreto, la primera con la inauguración de la denominada Farmacia Comunal y la segunda con una Popular.
Ambos formatos consideran la inscripción de sus vecinos previamente para poder adquirir medicamentos. Para esto deben presentar junto a la receta médica algo que compruebe su domicilio al interior de su ciudad.
Pero existe una gran diferencia entre el mecanismo impulsado por el alcalde comunista y el respaldado por la Alianza.
Las «Populares» consideran el beneficio para todo aquel que viva en la comuna, mientras que a las «Comunales» solo pueden adscribir quienes estén registrados en los centros de salud primaria (consultorios).
En promedio los beneficiarios se reducen a casi solo un 30% de la población en la modalidad implementada en Viña del Mar, en comparación con la desarrollada en Recoleta.

