El músico porteño, Luchín Salinas, quien se encuentra promocionando su ultimo disco “Norte claro, Sur oscuro”, en entrevista con La Unión nos conto sobre su vida y su carrera musical, así como de su visión con la realidad de la cultura en el país.
¿De dónde viene Luchín Salinas y quién es?
Bueno, yo soy nacido y criado en Valparaíso, soy del cerro Barón. Tuve una infancia súper bonita y potente en ese cerro, me crié en la población Centeno.
¿Cómo eso te lleva al camino de la música?
Sí, eso es igual un paso largo. Estudié otra cosa pero siempre me gusto la música, siempre fue un hobbie, soy técnico mecánico automotriz, trabajé en la mecánica desde los 16 hasta como los 23 pero nunca fue algo intenso (…) no tuve relación con los instrumentos desde muy chico sino que ya como a las 17 años, la música siempre fue algo fundamental.
¿Qué es lo que genera en Luchín Salinas, cuál es la línea musical, qué es lo que trata de mostrar a la gente?
El arraigo marcó mi forma musical, como que eso fue transversal. Cuando volví del norte con toda esa herencia andina porque trabajé en el norte, viajé al sur y volví a Valparaíso a reencontrarme con todo ese tipo de cosas, entendí que mi música tenía que ver más que con buscar para entregar algo, era sacar las cosas viejas y mostrar lo que tenía, una especie de recuperación y el filtro ya lo tenía, eran cosas por las cuales yo había vivido (…) decidí terminar con todo lo que tenía antes y escribir, hacer y estudiar música.
¿Cuándo das el paso para decir “sigo por éste puro camino” y qué es lo que hace que tomes esa decisión?
Fue más o menos como a los 23 años y pasé por todas, hasta en la iglesia toqué, hice un coro folklórico, tenía a las viejas cantando con tinko y huayno y un montón de cosas en la misa, ritmos chilenos, latinoamericanos.
Hoy en día, ¿en qué estás musicalmente hablando?
Estamos ya por cumplir un año casi del lanzamiento de “Norte claro, sur oscuro”, es un disco que engloba todo eso, engloba muchas cosas de lo que yo viví y también los que pasaron por el proceso del disco, hay un equipo humano grande de porteños que trabajan en este disco.
¿Cómo se llama éste periodo de promoción del disco y cómo ha sido la recepción?
Fue un proyecto FONDART, donde se consigue un resultado mayor de lo que te entregan porque nosotros con 5 millones hicimos una producción de mucha más plata por la calidad técnica de las personas que trabajaron, por el esfuerzo y la forma de la cual se pensó este disco porque yo creo que las grandes falencias que tienen estas instancias culturales y estos beneficios que se le entregan a la comunidad a nivel cultural es que se fomenta la cultura entregando ingresos pero no se promociona.
¿Cómo has combatido esa falta de promoción?
Yo lo batallo en el día a día, trabajando duro, ensayando mucho, trabajando en las redes, organizándome mucho, yo empecé trabajando solo, ahora trabajo con un amigo que es productor y otros amigos más pero siempre trabajando con la realidad en las cosas, uno puede tener chispazos de buena recepción a las personas pero la industria musical en Chile no existe todavía así que hay que tener la constancia de que hay que estar ahí punzante.
¿Como es este nuevo disco y cual es la canción principal o que más te gusta?
El primer deseo musical que se plasmó en un video y yo pude decir “esto en realidad me genera mucho ruido” fue el videoclip de “Salgo de mi casa” que habla por sí sólo, y es una canción que habla del día a día porteño que es súper importante, en verdad es lo que se nos quiere quitar, que es olvidar la memoria, es olvidar el saludo periódico, el “hola” y el “buenos días”, ese puerto amable que todavía existe pero que nos lo quieren arrebatar con éste afán de progreso disfrazado. El otro tema que me llama mucho la atención por el trabajo y por la gente que se juntó, es el tema en que participa Pedro Guerrero de “Los ocho bolas”, Pancho Sazo y Alan Reale es “El norte claro, sur oscuro”, que también viene de una frase sacada de la ciudad, una canción que describe la lluvia y ese patrón nostálgico nos lleva a pensar cosas, a recordar historias, nos reúne, hace que aparezca ese puerto amable igual que en la otra canción.
Y ahora, ¿hacia a dónde vamos, qué es lo que viene en términos profesionales, qué es lo que se pretende buscar? ¿Cuáles son las próximas fechas si es que tienes ya algunas fechas fijadas?
Lo que realmente quiero es seguir promocionando este disco al cual todavía le quedan muchas cosas por mostrar. La parte audiovisual me gusta mucho, me gusta el tema de los videos y en los dos videoclips que hemos hecho, hemos logrado buen impacto porque son videos de muy bajo presupuesto pero de buena producción técnica. Éste segundo semestre no tengo fechas precisas pero por lo que yo siento, se vienen muchas cosas más a nivel de banda, que se llama “Los Jara- Parra”.
¿Cual es tu visión de la política cultural del país y como te ha tocado vivirla?
En mi caso, me hace ruido en la parte musical el tema de la difusión y el fomento para las bandas nacionales. Por ejemplo, ahora tenemos una sola respuesta que son las Escuelas de rock, pero yo creo que debería generarse otra instancia no solamente para las bandas emergentes, sino con los músicos que ya llevan años tocando. (Hay) un montón de viejos que llevan años haciendo esto y que la gente los desconoce. No sé cómo se trabajará a nivel político este tipo de cosas, pero lo que yo percibo es que los bienes nacionales a nivel cultural, musical o teatral, de danza, de lo que sea, son muy ocultos y difíciles de encontrar para la gente en general.
Las políticas a nivel gubernamental se han centrado un poco en los grupos fundacionales como “Los Jaivas”, “Illapu” pero hay un montón de gente haciendo música, un montón de gente trabajando hace mucho tiempo por la música la cual el pueblo no la conoce. Yo en realidad, ignoro cómo lo manejará el gobierno pero son años y años de lo mismo, cuando un artista nacional se consagra y le va bien, le dan como tarro y se olvidan de que llevan muchos años y la gente se sorprende a veces, como cuando apareció Manuel García, se preguntaban “¿Quién es Manuel García?” Y uno tiende a decir “oye weón pero cómo no lo conocí” pero en realidad es una pregunta que hay que hacerse, el por qué estos artistas no se conocen.

