El ex dirigente portuario Jorge Bustos (NF), aseguró en entrevista con La Unión que dichos proyectos fueron aprobados con serias irregularidades y en el caso del centro comercial habría incluso dos casos de corrupción que involucrarían a la anterior administración de Michelle Bachelet. «Esta no es una decisión de la ciudad, si no que es una decisión producto del centralismo, vienen, construyen y nos preguntan ¿cierto que les gusta? » dijo el ex candidato a alcalde por la comuna puerto.
El Terminal 2 (T2), proyecto al que se le ha llamado Terminal Cerros de Valparaíso, se origina del plan Maestro de la Empresa Portuaria definido en 1997 que busca la «modernización de los terminales portuarios del país. Dicho plan consideraba construir un puerto multiproposito, que sería desarrollado desde el espigón (eliminando la caleta Sudamericana) hasta la altura de calle Edwards.
Por su parte Mall Baron es una iniciativa privada de Plaza S.A. que busca construir un centro comercial, interviniendo las bodegas ubicadas en el lugar, las que son Patrimonio Histórico Nacional. La dimensión sería desde la avenida Argentina hasta avenida Francia, con accesos en ambas calles.
El problema es que el año 2003 Valparaíso fue denominado Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y se declara zona de respaldo patrimonial parte de las zonas a intervenir (incluyendo el espigón). Y es aquí donde se encuentra la primera irregularidad según Bustos, ya que el organismo de la ONU dentro de las consideraciones que tuvo para dar dicha nomianción es «la vista», un elemento intangible que se vería seriamente dañado estas dos construcciones. «A causa de esto el tema de la vista pasa a ser un tema sumamente relevante en la ciudad y estas construcciones son un atentado contra este derecho y contra las condiciones que se tomaron para declarar a Valparaíso Patrimonio de la Humanidad» dice el militante de Nueva Fuerza, a lo que agrega «se prefiere perder esa calidad a favor del negocio de privados».
Esta afirmación nace por el «murallón tras el que esconderán» a la ciudad puerto, desde avenida Argentina hasta Francia estará la construcción de mall Plaza, luego el terminal de pasajeros, que terminará en calle Edwards donde comenzará el TCVal, que concluye en el espigón, que se ubica a la altura de la plaza Sotomayor. «Nosotros queremos un desarrollo portuario, pero no ahí, el borde costero debe ser abierto para la ciudadanía y para quienes nos visitan, y no depender del horario de un mall» señala Bustos.
Dentro de las irregularidades administrativas se debe considerar el hecho de que el lugar donde se permitió construir el mall Baron es una zona de inundación en caso de tsunami, según lo señalado por el Shoa; junto con ser un terreno con material arqueológico, estipulado por Monumentos Nacionales en el documento RCA N°23.
Según lo que estipula la norma de Urbanismo y Construcción, este centro comercial, debido a su envergadura, debiese conectarse con una vía troncal o expresa, inexistentes en Valparaíso, esto representa un riesgo para la vida a juicio del ex trabajador portuario, puesto que en caso de una emergencia la posibilidad de evacuación es reducida. Peor aun si consideramos que el proyecto consta con 2.700 estacionamientos subterraneos bajo el nivel del mar, y que se debe cruzar la linea del tren, la que esta cargada con más de 30 mil volteos de electricidad.
15 minutos tardaría en llegar una ola en caso de tsunami a las costas de Valparaíso (datos del Shoa) lo que sería «una tragedia cantada, vimos ya el colapso que causo en el mall Maria Arauco la alerta preventiva de maremoto, en el caso de una real y en una zona con menos tiempo de respuesta, imagínense lo que ocurriría» plantea Bustos, quien además recalca el peligro que representa la línea del metro «sería un mar de gente tratando de atravesar por un camino de alto voltaje».
La norma señala que se debe contar un plan de manejo arquitectónico para poder cavar en un lugar resguardado como aquel terreno, plan que Plaza S.A. no poseía al momento de ser aprobada la obra y que debió ser corregido posteriormente por acciones judiciales tomadas por los opositores. Ante de esas acciones ciudadanas ni Monumentos Nacionales, ni el Municipio tuvieron reparos.
Más grave son los dos casos de corrupción, a palabras de Jorge Bustos, presentes en la entrega de los terrenos por parte de la Empresa Portuaria a la compañía de Solari. Lo primero es que según el avalúo fiscal de la época de la entrega del espacio este tenía un valor de 150 millones de dólares, pero fue transferido por US$ 25 millones, es decir, 125 millones de dólares menos. «Es una subvaloración de un terreno fiscal que ya fue denunciada por nosotros ante Contraloría» dice Bustos.
Pero en los documentos de traspaso, según acusa Jorge Bustos, también consta un decreto que entrega un «subsidio» a Plaza S.A. por parte del Estado de 22 millones de dólares, es decir, US$3 millones menos que el costo que tiene el terreno para la empresa privada. Este decreto fue aprobado por el entonces ministro de Hacienda Andrés Velasco, y por Michelle Bachelet, que en ese entonces ejercía su primer periodo como Presidenta.
Cabe destacar que en su primer mandato Bachelet firmó un decreto especial que generó el cambio de suelo, que permitió la construcción del mall Plaza Baron. Bustos señala que esto es una demostración más de como prima el centralismo y que estos dos proyectos respaldados por los senadores de la zona y defendido por el alcalde Castro son «un insulto contra los ciudadanos de Valparaíso».

