Cuando Michelle Bachelet confirmó la creación de un Consejo Asesor para la Transparencia todo pareció normal. Lo que si despertó las alarmas de muchos fue que entre las personas que lo conformarían estaría la ex senadora designada, Olga Feliú, presidenta del Colegio Nacional de Abogados desde el año 2011.
Desde las Organizaciones de Derechos Humanos, desde la de familiares de ex Detenidos Desaparecidos y de las víctimas de Colonia Dignidad criticaron con fuerza el nombramiento de Feliú en dicho Comité. Pero usted se preguntará el motivo a las críticas de la nominación de la abogada.
Olga Feliú fue designada como Senadora por la Corte Suprema asumiendo su cargo el año 1990 y dejándolo recién en 1998. Formando parte de la camada de parlamentarios que obtuvieron sus escaños gracias a la Constitución creada por la dictadura cívico-militar de Pinochet, dictador con el cual tuvo gran cercanía, al igual que su esposo.
Sin ir más lejos, Ella asumió la defensa del golpista cuando diputados de la Democracia Cristiana presentaron una acusación Constitucional contra este el año 1998. La acción fue llevada adelante por casos de violación a Derechos Humanos cometidos durante su régimen dictatorial, libelo que terminaría siendo rechazado.
Además Feliú fue una de las representantes de Colonia de Dignidad en un juicio llevado contra Amnistía Internacional, que buscaba evitar una publicación que narraba los delitos de violación a los derechos humanos y torturas aplicados por los regentes a los colonos. A si como también fue la encargada de legalizar los dineros obtenidos por los jerarcas de dicha colectividad.
También se encargó del proceso de adopción de un menor por parte del doctor integrante de Villa Baviera, Helmut Hopp junto a su esposa Dorothea Witthahn; el que ha sido calificado como irregular y se abrió un proceso judicial por este mismo.
En una declaración pública, la Asociación de Víctimas de Colonia Dignidad solicitó la destitución de esta, por conflicto de interés, tráfico de influencia y corrupción. Además señalaron no comprender que Bachelet, con su historia personal, haya podido designar a quien “defendió en reiteradas ocasiones a violadores de DDHH”.

