El pasado 21 de febrero del 2013, muere asesinado de un disparo en la cabeza, al interior de la empresa subcontratista AZETA, el dirigente sindical y comunicador radial, Juan Pablo Jiménez. La Policía, amparada por el Gobierno y sus medios de comunicación sostuvieron por largo tiempo, la tesis de «la bala Loca», proveniente de enfrentamientos entre policías y narcotraficantes en el sector.
Peritajes privados lograron refutar esta tesis, estableciendo la intencionalidad del disparo ejecutado en forma directa, pero a cierta distancia. No obstante, tanto la Policía, como el Gobierno y la Justicia han obstaculizado el esclarecimiento de los responsables del asesinato.
A un año de la muerte de Juan Pablo Jiménez, las organizaciones políticas y sociales, junto a los trabajadores hicieron un llamado a la Justicia y el Castigo de los responsables de este crimen político, a través de Actos Conmemorativos a lo largo del País, en los que se recalcó el rol de luchador social de Jiménez:
“consideramos que nuestro mejor homenaje a Juan Pablo, es continuar su legado, tal como él lo hizo: seguir batallando para terminar con el trabajo precario y con la sub-contratación de la cual son parte miles de trabajadores. De paso, acertarle un golpe a uno de los pilares que sostienen el legado de la dictadura: el código del trabajo. Los trabajadores portuarios de Mejillones y el paro nacional portuario de este año fueron clara muestra de ello.
Continuaremos este año enarbolando muy en alto las banderas de ¡juicio y castigo! a los asesinos/as de Juan Pablo Jiménez”.
En Valparaíso, el acto contó con la presencia de diferentes agrupaciones políticas y dirigentes sociales, estudiantes y trabajadores. Así como también, con la participación del hip-hop combativo representados Piño Insurgente, la Brigada de Hip-Hop Clasista (BH2C) y de SubVerso; junto a ellos, los trovadores Claudio Martínez y El Lotino.

