El día lunes 3 de febrero, Rockódromo dio inicio a su décima versión en un conversatorio con TITO ESCÄRATE a propósito de los 20 años de la publicación de su libro FRUTOS DEL PAIS, junto a los panelistas Cristián Zúñiga Lucero y Francisco Saldes Aliaga.
La publicación, aparecida en 1994 se destaca por su contundente aporte bibliográfico y discográfico, pero, por sobre todo por su visión interpretativa de las distintas corrientes musicales en Chile desde los 60, más allá de una mera cronología. “parecía que la historia del Rock en Chile había comenzado con los prisioneros, pero no era así: era parte de la canción chilena que había comenzado a fraguarse hacia los 60”, indicó el autor.
Durante la exposición, Escárate fue enfático al señalar la Dictadura como un enemigo cultural, generador de grandes vacíos, y al ESTADO como organismo incapaz de reflexionar sobre la necesidad de la gente y su música, que es un espacio de cultura y de subversión. El autor insta a señalar que a lo largo de su historia hay elementos críticos “donde el rock y la canción latinoamericana se juntan”, a pesar de la dogmatización ejercida hacia los 70 por las corrientes políticas instando a separarlas: se veía al rock como producto del imperialismo y a la canción chilena comprometida con la lucha popular. “La canción es un mundo inmenso donde se puede experimentar y traspasar fronteras: el verdadero arte es un riesgo: Violeta Parra y Víctor Jara fueron arriesgados”, concluyó Escárate.
Indicando además, la falta de interés del gobierno, por las verdaderas políticas culturales, que respondan al interés de los artistas y de la población, Escárate no tuvo reparos en señalar al diputado Jaime Quintana, como uno de los principales detractores de la ley del 20% destinado a la difusión radial de música chilena, la cual no pudo ingresar para ser discutida en el Congreso.
“Hay fenómenos ignorados”, comentó Escárate, haciendo alusión a PORTAVOZ: “veo que en la red tiene 900mil a 1 millón de visitas y uno se pregunta: “¿de dónde viene esa gente?, ¿por qué a los medios de comunicación no les interesa? ¿ por qué nadie lo entrevista?”. La canción que dice algo es perseguida, es segregada: algunos piensan que es peligrosa, y otros, que es marginal. En tanto sí existe una transacción entre el nuevo pop y los medios de manera “conveniente”, pero no hay reflexión sobre la música.

