El 21 de septiembre de 2013 falleció en San Antonio la Mónica Andra Cerda Pino, de 35 años de edad, producto de la feroz golpiza propinada por su pareja: Marcelo González Castro, de 31 años, quien niega responsabilidades. Durante este mismo mes a una mujer le arrancaron sus ojos, en tanto que una futura madre fue apuñalada. Por cada femicidio concretado, hay dos femicidios frustrados: una realidad cotidiana que vive la mujer bajo el imperio del patriarcado.
Las instituciones acogen denuncias, pero nos incapaces de erradicar la violencia: en 2012 mujeres realizaron 114.418 denuncias, pero solo el 8.3 % de los agresores fueron sentenciados. Ese mismo año se produjeron 82 femicidios frustrados. Señales del riesgo permanente ante toda manifestación violenta como mecanismo de control o como trato cotidiano que las mujeres sufren y que se naturaliza, se normaliza. Un femicidio frustrado no es un logro, es una amenaza.
Es indispensable erradicar la violencia hacia la mujer, en la familia, la pareja o la ex pareja. Por ello, las mujeres se han agrupado para asumir el rol de visibilizar su condición actual en la sociedad chilena y solidarizar con cada víctima, siempre con la esperanza de que no vuelva a ocurrir. Por ellos es que se realizan las Caminatas del Silencio, organizadas por la Colectiva Feministas Valpo y la Red Chilena contra la Violencia ; por la misma razón portan la consigna:”ni una mujer menos, ni una muerta más”
Imágenes: Caminata del Silencio en Valparaíso, Jueves 26 de septiembre.

