«Como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado, hay que admitir que ha habido algún derramamiento de sangre en las operaciones de limpieza en Chile, pero la Nunciatura en Santiago, el cardenal Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al Papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento» fueron las palabras del cardenal italiano Giovanni Benelli, número dos del Vaticano, al embajador de EEUU. ante la “Santa Sede”.
En este cable además el ex secretario de estado expresa su satisfacción y la del Papa Juan Pablo II por el derrocamiento de Allende por ser “uno de los mayores reveses para la causa comunista a nivel mundial”. Por lo mismo agradecieron los esfuerzos hechos por el Gobierno de Richard Nixon para poner fin al mandato socialista en nuestro país.
Pero además Benelli, estrecho colaborador de Juan Pablo II entre los años 1963 y 1978, mostro su preocupación y la del sumo Pontífice por la campaña izquierdista en contra la dictadura militar “los dichos sobre una represión brutal y asesinatos no tienen fundamento…lamentablemente esta campaña ha sido con éxito”.
Dentro de esto mismo Benelli aseguraba que «Al darse cuenta de que la caída de Allende era uno de los mayores reveses para la causa comunista, las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, y no por su responsabilidad y mala gestión política”
Este cable no hace más que confirmar hoy aquellos rumores que siempre rondaron y desmitificar aquella imagen de absoluta bondad de Juan Pablo II.

