
985 ballenas es el objetivo, el período perfecto para su caza ya está en marcha, y con la aprobación de su gobierno, zarpan a la Antártica las feroces bestias japonesas para atacar y dar muerte a cientos de ballenas que rondan por el sector que compone el “Santuario de Ballenas”.
Sin embargo, el hecho de que sea una zona protegida para el libre desarrollo de los mamíferos, no es impedimento alguno para que “con fines científicos” y de manera absolutamente ilegal, irrumpan los barcos balleneros y busquen la satisfacción de su objetivo. Sin perjuicio de ello, durante todo este período de barbarie, Sea Shepherd (http://www.seashepherd.org/chile/), la ONG que se especializa en la defensa de la fauna marina, se prepara con su propia flota, para evitar que estos u otros cetáceos sea capturados y asesinados. Es por esto que la tarea se ha vuelto muy riesgosa, ya que las flotas niponas ponen todo de su parte para no tener barreras en su camino y como consecuencia de ello, atacan directamente a las embarcaciones de Sea Shepherd, poniendo en riesgo la vida de los tripulantes.
Cabe preguntarse qué sucede con los Estados, pareciese que ninguno quisiera ensuciarse las manos, emitiendo enunciados oficiales al respecto, sólo se sabe de un pronunciamiento de Estados Unidos, pero nada menos que para declarar como “piratas” a Sea Shepherd, pues, al parecer, si el objetivo es el tan codiciado “libre comercio” no hay barrera que se pueda interponer entre esta y las sabrosas ganancias que se puedan obtener a costa del sufrimiento de estas especies (y de cualquier otra especie en general).
No cabe duda que debiese generarse una defensa de estos santuarios de manera conjunta y efectiva por parte de los Estados, sobre todo cuando el tema medioambiental está “tan de moda” como una forma de “limpieza de imagen” de aquellos que no hacen más que destruir y deteriorar nuestro sagrado planeta. Entonces, es ahora el momento de tomar iniciativas para detener esta horrible práctica y tantas otras que suceden a lo largo del mundo. Las matanzas no hacen más que verificar la naturaleza sanguinaria del ser humano y su falta de respeto por el resto de los seres vivos.
Hoy debemos agradecer el trabajo de organizaciones como esta y hacer parte de nuestra cultura la preocupación por estas situaciones, para que los Estados tengan voz y acción al respecto y evitar que con las autorizaciones de estas malas prácticas por parte del gobierno de turno de un determinado país, como es el caso de Japón, se pueda irrumpir deliberadamente en zonas que son soberanía de todos y que todos estamos llamados a proteger.

