Tantos años, meses, días, incluso siglos, nuestros pueblos han dado la lucha contra el conquistador, contra el burgués, contra el apátrida, tanto tiempo, y hoy, algunos siguen en pie, otros “sosegados”, pero aquellos que siguen en pie, deben soportar las ironías del destino, mientras su nación se reduce, la del enemigo crece, pero nada es suficiente para opacar aquel espíritu, aquel sentimiento que late como si no hubiera final, algo que debiera ser nuestra eterna bandera de lucha, algo que algunos olvidan, o simplemente prefieren no creer, ese algo que llamamos “libertad”.
Hoy, ha vuelto a despertar el pueblo, ha vuelto a renacer aquella utopía llamada por algunos, que hace hervir ese sentimiento de hacer mejor las cosas, de luchar por tu patria, por tu gente, por los que están y por los que vendrán, de que tus sentidos vibren cuando entones una consigna de protesta, cuando te pierdas un instante en el ruido, sí, en ese conjunto de sonidos que se crea cuando todos y cada uno comparte una idea, “cambiar”, destruir, construir, romper esquemas, romper con el sistema, y crear y avanzar, avanzar con la gente, avanzar con la democracia, pero la de verdad, no aquella que te inventan a diario para que te creas satisfecho, para que creas que eso de la “dictadura” ya pasó, abre los ojos, mira a tu alrededor ve y analiza lo que sucede.
Hoy, ¿Quién está en el poder?, acaso aquel que sobrepone los intereses de la gente, por sobre los suyos? Acaso aquel que sabe escuchar, y que sabe gestionar para hacer lo que la mayoría (porque esa es la esencia de la democracia, la mayoría) dice?, no señores, hoy los que están en ese sucio y carcomido poder no son amantes de la patria, no son amantes de la democracia, y lo peor de todo, no son amantes de la libertad.
Tu libertad, tu vida, pero nuestra libertad terminará donde empieza la libertad del otro, ese es el orden de las cosas, así es como debiera funcionar, pero los “poderosos” creen que eso no es lo conveniente, que eso no debe ser así, que deben reprimir tus libertades, que deben “convencerte” de que todo anda bien, y que como tú actúas atendiendo a lo que ellos te dicen apunta a esa ya tan sucia e irreal frase, “la paz social”.
Hoy, el delincuente es el que lleva la “capucha” no el que está armado de pies a cabeza, no aquel que no duda en golpearte, aquel que no duda en hacerte daño, el delincuente nunca será aquel que lleva una placa autorizada por el Estado, pero sin embargo el te daña, te lastima, sin reparos, sin discriminación, así, porque sí y porque se le dio la “real gana”, no importa si sólo caminabas, si pasabas por ahí, si tenías capucha, si no la tenías, si para él eres merecedor de no ser libre, entonces será la última palabra, entonces ¿Quién es el verdadero delincuente?
Libertad, tan frágil, tan absoluta, tan soberana y tan poderosa, no permitas que te la quiten, no permitas que la toquen, no permitas que te la repriman, la libertad no te la quitan cuando te encierran, (quizás es un ámbito de tu libertad), también te la quitan, cuando te engañan, cuando no te dejan decir lo que quieres decir, cuando no te puedes expresar, cuando te someten a una estructura en la que tú ni tus pares están de acuerdo. Ten cuidado, hoy están atentando por todos lados contra tu libertad, no lo permitas, debes actuar recuerda, “avanzar y construir”
Cuando amas a tu patria, no importa cuánto te torturen, no importa cuánto te repriman, no importa cuánto cansancio sientas, no importa que el mundo se venga abajo, porque el amante de su patria, no cesa ante los individualistas, no cesa ante el que se siente superior a ti, porque el hermano mapuche no lo hizo y no lo hará, lo persiguen, lo reprimen, lo torturan A DIARIO (y así ha sido por más de quinientos años y tú, ¿te vas a rendir?) pero eso no aparece en los medios, y así como con ellos, con todo pueblo que intente mantener sus raíces, que intente ser independiente de esta máquina despótica.
Por ellos, por nosotros, por todos, no te rindas, debes luchar, persigue lo justo, persigue lo que es mejor para todos, persigue y protege a toda costa, tu libertad.
…“Ama tu libertad como si fuera lo único que importara en este mundo, porque cuando la ames con entereza, recién en ese entonces, amarás la libertad del que está a tu lado”.

